No-Ser lo mismo

Las cosas se pueden decir de muchas maneras. Incluso diciendo lo mismo, exactamente lo mismo, podemos hacer llegar un mensaje muy diverso. Dependerá de la cara que pongamos, de nuestros gestos, de si brilla el sol o de si está cayendo la mundial.
El devenir hace que lo mismo se convierta en un constante no-ser. Lo mismo puede parecerse a lo mismo cuando ya no es. Lo efímero del ser es tan pesado que apenas podemos pensar sobre ello. Al menos eso es lo que han defendido muchos.
Nos miramos en el espejo pensando que podemos ver lo mismo, exactamente lo mismo, que los demás. Un engaño burdo. No somos lo que mostramos, ni lo que vemos, ni el recuerdo que perdura en la mirada creyendo que el tiempo nos respeta mientras que envejece al resto. Lo que vemos es otra cosa, lo que sea salvo tú mismo.
Si lo mismo se pareciese a lo mismo entenderíamos el mundo, seríamos capaces de reflexionar sin tener que transitar los meandros del entendimiento.
Lamento comunicar al lector que su interpretación, la de este texto, no coincide con lo que he querido decir. Ni siquiera mi escritura coincide con lo que pensaba decir. Así son las cosas.


1 Respuesta en “No-Ser lo mismo”

  • Edda ha escrito:

    Nunca veremos frente a un espejo lo mismo que ven los demás. Al le respondemos con la cara más amable. Siempre.