Nombres (27)

Susana.

Se sienta por primera vez en toda la mañana. Fregar, las camas, pensar en la comida, prepararla y esperar. El universo entero encerrado en esas pocas cosas. Esperar. Todo se traduce en trabajo, en las manos ásperas, en un esfuerzo que nadie reconoce. Eso piensa. Y, entonces, mira el retrato que colocó hace ya mucho tiempo sobre el aparador que nunca quiso tener. Sonríen sin pedir nada a cambio, miran al frente porque no hay otro lugar posible en el que fijarse.

Nada a cambio.

Se levanta, agarra el marco, lo abre y saca la fotografía.

Nada a cambio.

Y es cuando recuerda lo que fue una vez. Nada entraba en el trueque porque era un enorme regalo. De eso se trataba, de no esperar nada a cambio, sólo de recibir; de no dar nada esperando un regreso. Así que promete volver allí, al lugar en el que no hay otro sitio donde mirar. Es el único camino inventado.


1 Respuesta en “Nombres (27)”