Nombres (29)

María

Se asoma a la ventana. Nada le puede emocionar más que poder mirar cada detalle de lo que ve. Aprendió de niña que unas manos grandes y oscuras tienen el valor del recuerdo, que el olor de un fruto acompaña en un aeropuerto que te lanzará a un hueco desconocido, que los insectos existen para que el campo amarillee cuando toca. Todo sigue en su lugar a pesar de que nadie ocupa ya el suyo.

Saluda moviendo la mano a la mujer que pasa por debajo de la casa. Sonríe y hace ese gesto que le parece tan gracioso cuando se ve retratada. Y, después, cuando comprueba que el mundo ya no es el mismo, cuando sabe que el pasado sigue escondido detrás de cualquier detalle, camina hasta la cocina. Allí seguirá durante el tiempo que haga falta. Hasta saber que la felicidad sigue siendo cosa suya.



Comentarios cerrados.