Nombres (30)

Beatriz

Repasa con las yemas de los dedos los bordes del papel. Comprueba que los ángulos son exactos. Y cuando cree haber terminado coloca cada cosa en su lugar. Justo en el hueco que les corresponde.

Marca el número con un solo dedo. Despacio. Y espera.

– Bien, bien. No te preocupes. Espero a que me digas algo. Sí, a ver si nos vemos un día de estos. Yo también. Lo has prometido. Venga, besos.

Anota en su agenda. Martes. Lo ha prometido.

Frente al espejo, acerca la mano para tocar un contorno que sólo puede imaginar. Y lo repasa como si fuera un bajo relieve. Lo puede imaginar perfectamente. Imaginar los colores, el efecto de la luz en cada pliegue, una mancha en la piel que antes no estaba. No es lo mismo tocar algo sabiendo lo que es, piensa.

Suena el teléfono.

– Otra vez tú. Qué sorpresa. A las diez y media. Seré puntual. Toca el timbre y bajo. No seas tonto. Iré con vaqueros y zapato bajo. Un beso.

Anota en su agenda. Martes. Menos mal. Dice que las promesas se le olvidan rápido. Le preguntaré si quiere ser él quien me anuncie que tengo una mancha más en la piel.

Arrastra los dedos por la pared mientras camina. Abre la puerta y piensa que con esa falda y los zapatos altos debe estar mucho más guapa. Sabe olvidar las promesas igual de rápido.



1 Respuesta en “Nombres (30)”

  • Edda ha escrito:

    Beatriz tiene una sensibilidad especial. Aprecia los detalles mejor que ninguno de nosotros. Eso creo mientras leo el texto, porque yo tampoco puedo verla.