Oh, llegan las navidades

Hoy es uno de diciembre. Las navidades están a la vuelta de la esquina. Y no puedo dejar de procesar imágenes inolvidables.
Miles de padres abrirán el maletero o bajarán al trastero con gran ilusión. Las cajas de cartón, que están llenas de adornos navideños, serán su única prioridad. Y, allí, en el lugar que corresponde, estarán esperando las luces del árbol. Llamarán a los niños para recibir ayuda y deshacer el enorme nudo en el que se han convertido ese amasijo de bombillas. ¿Quién puede solucionar algo así sin terminar dando voces? ¿Es posible que un nudo de esa categoría sea real? Sudores, resoplidos, imprecaciones. Y, mientras, los niños sacando todos los ornatos para desparramarlos por el salón.
Miles de padres comprobarán que las luces vuelven a estar estropeadas. La puta tienda de todo a cien. Este año me dan unas nuevas por mis cojones.
Miles de padres tendrán que intentar evitar (otra vez) el derribo de un árbol de navidad recién montado. Primero, tratando de bajar a los niños que se cuelgan de las ramas como si fueran titís. Después, intentando que las tres toneladas de adornos navideños no conviertan el arbolito en fosfatina.
Miles de padres tendrán que pelear con sus esposas por conseguir acabar con el ejército de muñecos mecánicos que se mueven al son de una música estúpida y levantan un brazo que agarra una vela (iluminada, claro). Me lo ha regalado mi madre y punto. Mira, he deshecho un puto nudo de mierda para nada porque compras mierdas en tienduchas de mierda, el árbol parece un puesto de feria viejo porque consientes que los niños cuelguen hasta los cuadernos del colegio y esto ya es demasiado.
Pero, también, miles de amigos tendrán que visitar las casas de sus camaradas para comprobar que la decoración es armonía, belleza y semántica religiosa. Condensada en un concepto de lo más gilipollas (todo hay que decirlo). Envases de postres lácteos forrados de papel de aluminio colgados por las paredes, una silla vieja representando el trono del pobre que va a llegar al mundo o un nacimiento compuesto por rotuladores (el blanco representa a la virgen, el negro a un romano malo y el verde es la naturaleza pura y libre). Cosas así. Qué momento. Eso y ver 32.897 diapositivas a oscuras (de los últimos 3 viajes del amigo) es lo mejor de lo mejor.
Trágico. Esto de los árboles decorados, de los adornos navideños o de las obras de arte caseras, debería ser cosa de la Semana Santa.
Me bajo al trastero. Tengo miedo.



1 Respuesta en “Oh, llegan las navidades”

  • Edda ha escrito:

    Baja con una linterna. No vaya a ser que algún vecino haya dejado un espumillón en las escaleras. Y como te la pegues, vas a desear que las navidades sean como siempre.