Pacto de no agresión

Hace algo más de diez años, firmé un pacto de no agresión con la vida. Ella ha cumplido con su parte. Sigo vivo y no puedo quejarme de cómo me ha ido. Sin embargo, yo he cumplido más peor que mejor con lo que me toca. Habíamos quedado en que seguiría vivo, con la condición de mirar las cosas con perspectiva suficiente como para asumirlas sin grandes aspavientos, pensando que lo que pasa no es lo más mejor ni lo peor de lo peor. Todo tiene aristas en las que reposar la mirada, todo tiene aristas en las que el panorama es uno y no otro.
Recuerdo a mi padre, desolado, preguntando si había algo peor que perder un hijo. Su nuera le dijo que sí, que perder dos. Así de sencillo, así de horrible. Desde una arista la cosa se pone más amable. Pero mi padre siguió instalado allí, sin moverse un milímetro. Agrediendo la poca vida que le quedaba sin saberlo. Gran error.
Miro. Valoro. Desde aquí. Ahora toca desde allí. Pacto de no agresión.
Malas noticias, buenas noticias. La misma cosa reflejada en el marco de mercurio. Nada es definitivo. Prometo recordarlo siempre.


4 Respuestas en “Pacto de no agresión”

  • Núria A. ha escrito:

    Algunas aristas son chungas, muy pero que muy chungas, la única ventaja es que suelen haber varias y podemos saltar de una a otra.

  • Edda ha escrito:

    Pues ya sabes lo que te espera si no cumples el pacto. Recuerda como se las gasta el demonio con los escritores. No creo que te guste que haya una caldera esperándote.
    Nada es definitivo, cierto. Pero los pactos se firman para cumplirlos, no lo olvides tampoco.

  • Poma ha escrito:

    Ojalá puedas cumplir la promesa. A mí me cuesta mucho ¡¡¡

  • MERCHE ha escrito:

    Cierto nada es definitivo… todo es efímero…pasajero…. hay que ir al extremo de las aristas para tener una visión más amplia para poder sobreponerse a los malos momentos…
    Y cuando se hace una promesa es para cumplirla..
    Eaaaaaaa