Pantallas

Nos estamos acostumbrando a charlar con una pantalla. Escribimos lo que queremos decir sabiendo que alguien lo leerá y nos contestará. O no. Pero decimos sin descanso y sin pararnos a pensar sobre lo que tenemos enfrente.
Las pantallas no gesticulan, no lloran, no ponen cara de sorpresa (entre otras cosas porque no tienen cara ni nada de nada), son objetos sin vida. Y nosotros, que somos muy listos y que todo lo sabemos porque para eso somos nosotros, lo que hacemos es dibujar gestos, lágrimas, expresiones de todo tipo a esos objetos muertos. Además lo hacemos dependiendo de lo que nos va mejor. Por ejemplo, alguien escribe “vale” con carita de abuela Paz, asumiendo lo que ha leído como bueno, sin ganas de meterse con nadie. El que lee quiere entender que eso es una chulería llena de prepotencia, algo que ha dicho un tipo cuando echaba espuma por la boca y le dice “tú eres un gilipollas”. Y se acaba la conversación. Una charla irreal, absurda y estéril. Eso sí, nos sentimos poderosos, por encima del bien y del mal, llenos de razón, inteligentes y profetas al que todo el mundo debería escuchar y seguir hasta el infinito.
Frente a una pantalla nos atrevemos a cualquier cosa. Al fin y al cabo lo único que nos puede pasar es que aparezcan una palabras replicando lo que dijimos. Poca cosa. Frente a las personas la cosa cambia. Si le dices a cualquiera “eres anormal” puede pasar que te rompa la crisma y eso ya es más peligroso. Si alguien dice “te quiero” se puede encontrarse con que el otro se desmaya del asco cuando, poco antes, decía a través de la pantalla “yo también te quiero como nunca he querido a nadie en este mundo”.
Aunque todo esto tiene grandes ventajas. Si no quieres continuar con una conversación dejas de teclear y no hacen falta explicaciones de ninguna clase. Pasar desapercibido y no tomar partido es fácil. Nadie te puede mirar a la cara intentando que asientas o hagas un gesto de desaprobación. En medio de una trifulca lo que haces es escribir lo que te parece más adecuado para excusarte más tarde y asunto zanjado.
Y, por supuesto, la gran ventaja, lo más grande que ha traído la pantalla al mundo es la posibilidad para millones de personas de, siendo idiotas de pies a cabeza, poder decir lo que les place, sentirse escritores, ingenieros técnicos o sacerdotes de la séptima iglesia evangelista. Es una sensación efímera porque cuando alguien que finge ser lo que no es se levanta y sale a la calle se acaba esa ilusión. Pero mientras dura esa especie de éxtasis el individuo es feliz. Un poco más tonto que ayer, pero feliz.


3 Respuestas en “Pantallas”

  • Ana María Lozano ha escrito:

    Muy aguda la reflexión. Una mala interpretación del lector de una pantalla… y el insulto no se hace esperar, no siempre y no de todos, pero pasa. Paranoias, ya lo dije yo hoy, eso es lo que puede nacer en nuestras cabezas de no tenerlas bien amuebladas o de despistarnos un pelín. Hay que estar muy atentos a la realidad y más aun a la virtualidad, para no ser presa fácil de cualquier cosa desagradable.

  • Edda ha escrito:

    Aun siendo virtual, a mí me consuela pensar que estuve al lado de una persona cuando lo necesitó y con palabras escritas en una pantalla logré hacerla sonreír en alguna ocasión. Me consuela cuando pienso en ella ahora que ya no está. Será virtual forever, pero no podré olvidarla.

  • YOLANDA CLUA ha escrito:

    como Ana Mª””Muy aguda tu reflexión”” hace unos cuantos días tambien pensaba en ello; creo que tenemos mucho miedo al PARIPE. hacer el ridículo es temible para nosotros por eso nos escondemos tras una pantalla…. pero pantallas hay muchas no solamente la de un ordenador… hay mucha mentira pero también hay partes de verdad … soy muy nueva en esto , para mi ha sido una experiencia con matices pero positiva he encontrado personas supuesta mente encantadoras como tu, que me han hecho reflexionar… no para tener un compromiso de amistad ,pero que sepáis que muchos de estos amigos facebookianos me han ayudado mucho a pensar, reír y llorar en las horas muertas de mi rincón oportuno…. un abrazo cordial y un saludo… ((levo meses sólo en la red y he aprendido muchas cosas …))