Pensemos. Es la única solución.

¿Dónde están los estudiantes universitarios? ¿Dónde están los sindicalistas que lucharon por las libertades y las igualdades sociales? ¿Dónde están los intelectuales para que con sus ideas muevan el mundo? ¿Dónde estamos la gente de bien, los que amamos el lugar en el que vivimos, los que queremos dibujar un futuro para nuestros hijos? ¿Dónde están los periodistas de verdad, los que no se dejan llevar por la nómina de final de mes y dicen lo que ocurre con objetividad? ¿Que está pasando en España para que dejemos que esto se convierta en el hazmereír? ¿Nos hemos convertido en unos cobardes, en unos acomodados, en gente sin proyectos ni esperanza? ¿Qué pintamos aquí si no somos capaces de reaccionar ante una situación tan bochornosa que no hay quien la resista?
Somos cobardes. No queremos que nos toquen lo que tenemos aunque otros se queden sin comer, aunque otros se lo lleven en sacos a casa o a Suiza. Somos cobardes porque nos han anulado. Mucha televisión, mucho dinero, mucho producto que comprar. Poco pensamiento, poca lectura, una cultura en peligro de muerte. Nos hemos quedado en nada. Eso sí, con la esperanza de que alguna vez seremos nosotros los que podamos vivir mejor que nunca.
Me avergüenzo de la clase política de este país, de la casa real que no se qué hace en pie todavía; de una iglesia dividida entre los que ayudan hasta la extenuación (pocos) y los que van a misa con abrigo caro (multitud); de casi todo, me avergüenzo de casi todo. De mí mismo por no salir a la calle a diario para protestar. Y me causa un profundo desasosiego saber que, finalmente, no pasará nada, nadie ingresará en prisión, nadie devolverá un duro y pagará el pato el más pobre. Esto es un desastre monumental.
Sin embargo, no pienso tirar la toalla. Porque se puede conseguir que el mundo sea mejor de lo que es. Se trata de pensar en qué hay que hacer. Muchos hemos pensado que, tal vez, quemando la casa de un banquero se lo pensarían antes de hacer de las suyas. Pero no llevaría a ninguna parte. Hay que pensar en cómo conseguir un cambio, en cómo podemos aportar lo mejor de nosotros para que todo se enderece. ¿Han pensado sobre la labor de las ONG’s? Con tanto trabajo, con tanta donación les estamos haciendo el trabajo más difícil. Quizás habría que dejar de hacerlo para que les estallara el problema entre las manos. Me refiero a cosas de esta índole. Pensemos en lo que estamos haciendo. Me temo que el camino es otro.
Han conseguido dividir a la sociedad española. Por completo. La fractura es de dimensiones colosales. Es lo que querían porque de ese modo logran que la protesta sea menor, que las lanzas se conviertan en cañas en cuanto se da un paso adelante. Han dividido la sociedad porque han logrado que reduzcamos el problema a que no estén estos o que no estén aquellos. No pensamos en que el que debe estar es otro. No sé quién es, pero si buscamos encontraremos.
Pensemos, queridos, pensemos. No dejemos que un periodista nos lleve al huerto porque nos parece muy graciosa la barbaridad que dice, no dejemos que los políticos sigan utilizando un discurso que es un insulto a la inteligencia del ser humano. No podemos seguir escuchando lo que dicen. Mentira tras mentira han conseguido desquiciar a la gente, anular a las personas. La única forma de salir adelante es tener un criterio individual y colectivo. Dejemos de escuchar patrañas y construyamos un proyecto desde la inteligencia y el pensamiento.
Muchos me tacharán de demagogo o de loco. Yo les digo que la peor de las demagogias es negar cualquier idea, cualquier posibilidad porque parezca idílica o propia de la ciencia ficción.
Una banda de forajidos nos han puesto el país patas arriba. Ahora toca acabar con todo este lodo. Ellos son unos sinvergüenzas, pero la mayoría no lo somos. Ellos son unos ladrones, pero los demás somos gente honrada que madruga y trabaja para sacar esto adelante. Ellos son pocos y nosotros somos una multitud. Ellos tienen los medios de comunicación en el bolsillo, pero nosotros podemos dominar internet.
Ha llegado la hora de tomarse en serio la vida. De ser coherentes. Y ya es el momento de dejar a un lado la parida esta de la política. ¿Qué ideología manejan unos y otros? Exacto, ninguna. Así que nada nos impide marchar juntos. Construyamos una sociedad mejor dejando de escuchar la mentira, el mensaje lesivo, el discurso que busca el bien de unos pocos aunque se disfrace de universal. Pensemos, queridos, pensemos. De otro modo estamos perdidos.


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