Primeros finalistas del I Premio de Microrrelatos “Renacer en un verso”

Los primeros finalistas del I Premio de Microrrelatos “Renacer en un verso” son los siguientes:

Categoría A:

IN VIVO
Sangre en los desfiladeros. Inspira. Placer extirpado a bocajarro entre seda fina, gemidos reclutados en llanto, una, otra vez.  Espira. Pequeños terrenos vírgenes plagados de oscuridad.
Buitres de público. Inspira. Humedad seguida de respiración entrecortada. Espira. Risas nerviosas invadiendo cuadrantes a modo de escalofrío. Figuras deformes de distinto ángulo rotando en torno a un  mismo eje central. Y humedad, y respiración entrecortada.
Inspira.
Reflejos de bailes macabros sobre ventanas ahumadas en gris.
Espira.
Tiras de piel calcinada pidiendo auxilio. Estado de putrefacción: grave. Recuerdo inconstante y ceguera consciente.
Intento fallido de renacer en un verso.
Inspira, Espira.
Fin del espectáculo.
Autora: Kris S.

MÍA
La vieja canción de que a su hija no le pasa nada deja de sonar en una cárcel de pasillos blancos donde las heridas en los dedos se curan con chantaje. Poco tiempo después, aún proclamando que se la han arrebatado sin motivo, hace renacer en un verso a la pequeña, en el que el problema concuerda con la cinta blanca en el pelo de los cuatro huesos que desparecen en una caja bajo tierra, esperando obtener, la próxima vez, una más duradera vendimia que no rime con la maldita enfermedad.
Autora: Andrea R.

ADIÓS.
La línea discontinua se pierde en la rectitud de la carretera, infinita. La pintura todavía está fresca, pero empezará a secarse con los primeros rayos de la mañana. El traqueteo de la maleta es lo único que me recuerda que avanzo unos metros cada minuto. Eso y el suave agitar de las hojas en el asiento de al lado. Una poética y gentil despedida. Intentando releer con un ojo pienso si me matará, o me hará renacer en un verso, dos, o quizá tres, pero para cuando acabe ya no estaré cerca, y todas las palabras serán inútiles.
Autora: Paula P.

Categoría B:

DEFINICIÓN
Renacer en un verso: volver a ser quien eras gracias a unas palabras, pocas, algunas veces sin sentido y otras con demasiado, escritas por un ser inhumano, comunmente conocido como poeta, que remplaza a Dios salvando a infames y proscritos, que explica el amor en cuatro estrofas sin poder hacerlo en veinte palabras.
Autora: Júlia G.

PEQUEÑA
Parecía que nada podía salir peor.
Madre, adolescente y encima soltera.
Me dicen que me he destrozado la vida.
No podré seguir estudiando mucho más tiempo. Me toca trabajar, y tu padre pasa de nosotras.
Duele, pero es la verdad. Y tú, pequeña e indefensa, ajena de todo cuanto te rodea. Cada vez que me agarras con tus diminutas manos y me miras, me haces renacer en un verso. Me das las fuerzas necesarias. Apenas tienes un mes y haces que aunque sea por un instante, me olvide de todo menos de ti, y piense que de verdad merece la pena.
Autora: Rocío M.

PÉRDIDA
“…su pelo castaño le caía por ambos hombros. Sus ojos azules reflejaban el brillo de la luna. Entonces se giró para mirar…”- la mujer suspiró, levantó la cabeza y cerró el libro. Se quedó pensativa. Era la cuarta vez que leía ese fragmento aquel día. Supuso que aquello sería un signo de ansiedad, pero apenas le importaba. Cada vez que lo leía le sentía renacer en un verso. Ese texto se había convertido en su lectura favorita, aunque sólo alimentara su dolor.
Sonó el teléfono. Alargó el brazo y lo cogió.
-¿Diga?
-Lo siento por ti.
Autor: Miguel C.

El próximo lunes se publicarán los relatos finalistas de la semana en curso.


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