Que no nos quiten más

Debemos tener mucho cuidado con el lenguaje. Siempre nos quitan todo, sin que nos enteremos, por ese lado. Medios de comunicación, políticos o sacerdotes. Siempre es lo mismo.
Pienso en cosas que se han dicho en los últimos días sobre el movimiento social 15 M. Suele ocurrir que los que tienen el poder en sus manos y temen perderlo siempre se hacen la misma pregunta: ¿Qué o quién estará detrás de todo esto? Parece una frase normal y corriente. Incluso puede parecer una pregunta lógica cuando lo que se observa toma, de la noche a la mañana, una dimensión enorme y sobrepasa cualquier expectativa. Sin embargo, es una forma de decir que nuestros jóvenes son incapaces de hacer nada por sí mismos, que son personas incapaces de pensar, organizarse o luchar por sus derechos. Repetido una y otra vez, este tipo de cosas va minando la forma de ver de muchos. Si a esto le añadimos que las imágenes que acompañan esta afirmación corresponde a unos jovencitos mal vestidos y con más pinta de indigente que de cualquier otra cosa, el efecto es demoledor.
El movimiento 15M triunfará cuando los medios de comunicación dediquen sus espacios a ser objetivos, cuando los políticos decidan no envolver este movimiento con su lenguaje vacío y pomposo, cuando los sacerdotes no ataquen por el lado de los vacíos espirituales. Digo que triunfará refiriéndome al calado en los estratos sociales que sólo ven jóvenes mal vestidos, parados que no tienen cosas mejor que hacer y cosas así. Cuando pensemos en lo que nos dicen y no nos dejemos engañar. Me refiero al triunfo total.
No se trata de salvar almas, ni de integrar esto en el sistema para que puedan hablar en un parlamento. No hay nada detrás de esta gente que quiere dibujar un futuro, que quiere demostrar al mundo entero que estamos dirigidos por una clase política corrupta e ignorante que sólo piensa en sí misma. Aquí no se trata de lo que hay detrás (no hay nada) sino de todo lo que hay por delante.
A la pregunta ¿Qué o quién estará detrás de todo esto?, la respuesta ha de ser nosotros somos capaces de movilizar a toda la sociedad.
No dejemos que nos contaminen convirtiendo en dudas las pocas certezas que tenemos. El mundo es un desastre, la riqueza está mal distribuida y la injusticia es terrible, las guerras son dependiendo de los intereses económicos de unos y otros, los políticos que nos gobiernan hace muchos años son unos mediocres que desean ser ricos y poco más. La verdad es lo que es.
Armemos un discurso propio cada uno de nosotros. Podrá coincidir o no con lo que defienden unos u otros, pero será el nuestro. Sólo así podremos mover el mundo al ritmo que merece el ser humano. No consintamos lo que no queremos que sea o pase. Difundamos ideas propias o ajenas a través de la cruz que les toca arrastrar a los que, hasta hace muy poco, dominaban la comunicación. Tenemos internet, tenemos la capacidad de llegar a la gente, de ilusionar y de conseguir ese mundo que nos queda tan lejos, pero que existe.
Nos quitan todo desde el lenguaje. Ahora, podemos recuperarlo. Y sólo depende de nosotros. Con paciencia. Esto acaba de empezar.


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