Quizás sea al contrario

Se mira en el espejo. Un castillo de naipes. Perfecto. Alarga la mano. Encoge el dedo índice y apoya la uña en la yema del pulgar. Sabe que si hace fuerza y suelta el dedo hasta que se estire todo habrá acabado. Su castillo. Y piensa. ¿Por qué no?
Soportan el peso de la baraja el as de picas, el siete de corazones, tres de tréboles, dama de picas, rey de diamantes. Observa con atención. Si una cae arrastrará al resto. Piensa. Familia, dinero, yo, tú, el eterno amor no correspondido, el eterno reproche, lo importante, lo accesorio. Yo.
Presiona con el pulgar. Ahora es cuando el índice sale con fuerza hacia delante.
Las cartas caen. Ya es capaz de ver su reflejo. Nada es como antes. La pregunta era la contraria. ¿Por qué sí?


4 Respuestas en “Quizás sea al contrario”

  • Edda ha escrito:

    ¿Por qué no? porque el borrón que inicia la cuenta nueva nos va a acompañar siempre, por mucho que queramos cambiar de vida.
    El “¿Por qué sí?” Llega demasiado tarde. El reflejo en el espejo muestra el error.

  • Núria A. ha escrito:

    La eterna encrucijada ¿si? ¿no?
    Después cada cual aguanta su mochuelo.No estoy de acuerdo con Edda. En ocasiones la existencia de borrón es bastante más liviana que su inexistencia. Pero eso ya es cosa de cada uno.

  • Edda ha escrito:

    Sí, tienes razón, Núria, en ocasiones. Pero en el caso del protagonista del texto, al dejarlo todo atrás y empezar de nuevo, ese borrón sí dejará huella, inevitablemente. Eso es lo que yo interpreto.

  • Núria A. ha escrito:

    Puede ser, no lo sé. Supongo que ahí reside la gracia.