Radiografía apresurada e imperfecta

Me gusta pensar que, a pesar de todo, quedan cosas intactas.
Mi padre sigue siendo el mismo tipo duro y responsable que era antes de morir.
Todavía soy capaz de luchar contra lo que me parece injusto. Pase lo que pase.
Me importa poco el dinero.
Niego la existencia de Dios aunque piense en él cada día.
Soy capaz de amar hasta extremos delirantes.
Nunca reniego de nada que es cosa mía.
Me gusta pensar que, a pesar de todo, puedo echar la vista atrás sin miedo.
Hice lo que debía cuando tocó dar la cara.
Tiré parte de mi juventud por la borda con tranquilidad. Como debe ser.
Logré salir adelante cuando me tenían contra las cuerdas. Y sigo en píe.
Me puse a buscar sabiendo que me encontraría, sabiendo que aquello sería doloroso. Sin miedo.
Y, cuando llegó el momento, estiré el cuello, bajé la guardia y esperé el golpe sin pestañear.
Me gusta pensar que, a pesar de todo, soy el que siempre quise ser.
Lo que pienso. Lo que escribo. Eso que nadie llegará a saber.



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