Reflexión absurda sobre el alma humana

Si es verdad que el alma existe también es verdad que en algún lugar se encuentra. La nuestra, la de otros, la de los muertos. Quizás el universo está lleno de ellas yendo de un sitio a otro sin rumbo fijo, quizás se amontonan en eso que el cristianismo llama cielo, cabe la posibilidad de que se mezclen unas con otras para que las nuevas nos den vida a todos. Así, el alma de una fiera y la de un ser infeliz nacerían de nuevo siendo la de un hombre cruel.
Una explicación tan bella como inútil.
Me gusta pensar que las mejores almas, si es que existen, se conjuraron para que Mozart naciera pudiendo crear un universo eterno hecho de música, que almas bondadosas se arriman unas a otras para entrar en un pequeño cuerpo que termina siendo Teresa de Calcuta, que las más juguetonas eligen ser Groucho Marx, o las que tienen una racha fatal se encarnan en una alhaja como Pinochet.
Me gusta pensar estas cosas. Porque alivia. El alma representa, es, la eternidad del ser humano. Caben tantas posibilidades como ratos dedicados a imaginar.
Podría ser que fuéramos un simple reflejo de espíritus fallidos, puestos a prueba hasta mejorar o reparar el error. De ahí podría llegarnos la explicación a lo efímero de nuestro vivir, no de nuestra existencia. El mundo sería, entonces, un gran taller dedicado a la pureza, Dios un mecánico de almas estropeadas preguntándose de dónde viene, cuál es su futuro, quién es su Dios. Cada planeta un taller en el que se depositan elementos defectuosos, las estrellas grandes luminarias, el cielo (nuestro cielo) una lupa. Y nosotros lo que siempre tememos ser. Nada, una ilusión. Eterna, pero una ilusión al fin y al cabo. Imperfecta.
Lo que no quiero pensar es que seamos lo que parece más evidente. Un cuerpo fruto de la evolución biológica, del azar, del acierto al elegir una posibilidad entre miles de billones de no sabemos qué o quién, un cuerpo condenado a morir y a no ser nada. Ni siquiera una mala ilusión. Un ser imperfecto sin posibilidad de mejorar salvo si es a costa de destrozar su entorno o a sus iguales.
Eso sería una estafa. La gran estafa.


4 Respuestas en “Reflexión absurda sobre el alma humana”

  • Edda ha escrito:

    Quiero pensar que se quedan cerca. Espero poder hacerlo yo también cuando me toque. Puede ser una explicación inútil y absurda, pero a mí me sirve.

  • Poma ha escrito:

    “Lo que no quiero pensar es que seamos lo que parece más evidente.
    Yo tampoco lo quiero pensar ..pero a ratos, no sé yo..

  • Araceli ha escrito:

    Es verdad!!!Y ademas vaya con la tasa de Hperactivos,es que hay muchos…..

  • Ana María Lozano ha escrito:

    Complicado tema este de las almas, de ser cierto que existen y que,tras pasar por este complicado mundo,se ven entre ellas… ¿cómo se comunicarán?,sin materia,sin tiempo,en otra dimensión… demasiado complicado para una tarde de verano. Calor y preguntas sin respuestas.
    Los seres vivos,los humanos tenemos la mente,la poderosa mente capaz de muchas cosas aun sin descubrir,y de otras ya demostradas como la transmisión de pensamiento,la autosugestión,la somatización de enfermedades por tensión mental,poderes mentales buenos y menos buenos, etc., pero una vez muerta la materia humana… ¿quedará,sobrevivirá “el alma” a la muerte o es una mera ilusión infantil y/o religiosa? Y de hacerlo ¿qué energía milagrosa haría que se “vieran”? Parece sacado todo eso de un cuento infantil. Deprimente pensar que uno pasa por aquí sin saber a donde va, sin saber si lo hará viendo algo o nada en un posible maás allá. La gran estafa, a veces pienso que sí, que esto es un fraude. Pero no nos preguntaron, no hubo opción y aquí estamos. ¿Por suerte?