Reflexión sobre las nenazas y sus amiguitos

Tengo un serio problema. Eso dicen los demás. Me tachan de arrogante, de prepotente y de ser un tipo complejo que no tiene piedad con algunas cosas. Y dicen eso (no crean que se tapan, me lo sueltan en público, en privado, por escrito y con forma de oda) porque me gusto. Me gusto mucho. Qué le vamos a hacer.
Me gusta cómo escribo, cómo pienso (es casi lo mismo) y me gusta cómo me muevo por el mundo. ¿Es esto un problema? Pues lo tengo bien hermoso.
Pero tengo un defecto mucho mayor. Me gusta mucho la gente. No voy a negar que algunos me parecen unos papanatas que juegan a ser héroes cuando son unos mierdas. Esos no me entusiasman. Pero la gente que encaja un golpe, alza la cabeza y te mira con insolencia, me encanta. Saber recibir sin inmutarse, sin rechistar, me parece una cualidad maravillosa. Debe ser que, como me gusto mucho, creo verme a mí mismo. Los que reciben y lloriquean o se quejan entre grandes aspavientos porque les han hecho pupa me causan cierto rechazo. Siento debilidad por los que no se dejan arropar por desgraciaditos que se meten en el corral para defenderse de los malos formando piña. La gracia está en recibir y seguir. Con la ayuda mínima. Y si es por méritos propios mejor que mejor. Recibir y seguir, digo.
Me gusta la gente auténtica. No las malas copias. A tener un par de cojones no se aprende de la noche a la mañana. Los tienes o no los tienes. A tener gracia diciendo barbaridades no se aprende nunca. Con ese salero se nace y el que lo intenta sin estar preparado se convierte en un ridículo. Lo que se aprende es a ser un cursi gilipollas que dice frases redonditas sacadas de un libro de citas, a rodearse de amiguitos que te dicen sí a todo. Eso es muy fácil. Y aburrido. Mucho.
Me gusto mucho. Y tú me encantas. Lo siento, pero tú, sí, sí, tú, no me gustas ni un poquito. Porque vas de esquina a esquina pidiendo que te libren príncipes azules que son una caricatura. Nenazas rodeados de nenazas (consideren estas expresiones como unisex). Me gusto y me encanta la gente. No puedo negar que se me van los ojos detrás de los que se dejan perdonar y de los que hacen la vista gorda para olvidar. Porque, curiosamente, todos los que desde el corral braman diciendo que eres un prepotente, un arrogante y gritan que no tienes ni pizca de piedad, lo que hacen es un ridículo espantoso al ser ellos los que cargan con el defecto. Sobre todo con una falta de buen humor más que preocupante. Queridos, todo eso de la arrogancia y bla, bla, bla, es un defecto si eres medio gilipollas. Llevarlo con cierta gracia te hace ser un tipo, por lo menos, curioso; un individuo que levanta pasiones y odios.
Me gusta la gente que quiere que se hable de ellos. Aunque sean barbaridades. Ellos sí que saben lo que significa destacar. Porque que hable bien de ti tu mamá no tiene gran mérito. Y que no hablen es una tragedia.
Y dicho esto, les deseo feliz año nuevo.


3 Respuestas en “Reflexión sobre las nenazas y sus amiguitos”

  • Pepito Grillo ha escrito:

    Placa, placa. Un par de yoyas es lo que te hace falta a ti. Ho ho ho hoooo.

  • Edda ha escrito:

    Gabriel, saca los guantes porque hoy te van a poner más guapo que al de la foto, juas juas.

  • Violant. ha escrito:

    -sí, hombre! mi vecino, el del altillo entre el cuarto y el quinto… ¡que no te enteras mujer! lo han dejado a cargo de la casa….Últimamente l dice:- que está con la “h” gorda y yo estoy de él hasta la “H”. por que que guisa, pero no es verdad bate los huevos…..para rebozados….,¡pufff! Me he mudado a San Sebastián. de los Reyes (Él vive en Leganés) …. sigo escuchando el ruido del batir…..Ahy!! ¡perdón! me he equivocado de piso…disculpen..