Retrato de pareja (2)

¿Por qué nos casamos? La respuesta se arrastra con rapidez hasta el extremo de la lengua. Quisiera poder decir lo que toca. Por amor, por amor, por amor. Pero sé que las razones son muchas. Tal vez esa sea la menos importante de todas. Las definitivas son las mismas que echo de menos ahora. Si dije sí es porque necesitaba hacer las cosas que deseaba desde que era niña, si dije sí es porque no entendía un mundo en el que no pintaba nada. Me casé porque quería tener unas botas katiuskas. Todas las niñas tuvieron, todas excepto yo. Y, ahora, quiero dejar de estar con él por la misma razón. Quiero mis botas. Las que nunca tuve.

Tal vez me casé por amor. Si fue así, ya no me acuerdo. Hay cosas que el tiempo erosiona hasta hacerlas desaparecer. Pero aquellas katiuskas siguen intactas.

– Oye, oye, estás en otro mundo. ¿Se puede saber en qué piensas?

– Ah, nada, en cómo arreglármelas para poder ir de compras tranquila. ¿Qué decías?


2 Respuestas en “Retrato de pareja (2)”

  • Edda ha escrito:

    Cuando consiga las katiuskas (horrorosas por cierto) querrá compartirlas. Lo difícil será encontrar a alguien que le gusten tanto como a ella. Y cuando lo encuentre no se casará con él. Tendrá miedo a romper el hechizo.

  • MERCHE ha escrito:

    El tiempo… la rutina… la monotonía… guauuuuuu son tantas cosas las que nos llevan a querer las katiuskas…..
    Para que algo dure hay que cuidardo segundo a segundo, minuto a minuto, hora a hora y día a día…