Reverberación

Mi nombre es Anacleto. Pienso donar mi cuerpo.
En unos minutos saldré de casa y la suerte estará echada. Mi nombre será otro. Tal vez sea un número. Mi cuerpo será de otros. Quizás me hagan pedazos o me disequen. Da igual. La vida obliga. Nos suicidamos muchas veces mientras vivimos.

(Supongo que el lector habrá pensado al leer el texto que Anacleto era agente secreto. Que Anacleto tenía pensado donar su cuerpo a la ciencia. Que se quitará la vida poco después de contar todo esto. Y no. Anacleto tiene intención de alistarse en el ejército. Pobre Anacleto.)


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