Sagrado

Son muchas las personas que alguna vez han leído una carta que no iba dirigida a ellos, el diario de su hijo adolescente o un correo electrónico que encontró en la pantalla de su hija (en estos casos leen este y todo lo que encuentran en la bandeja de entrada aprovechando la ocasión). Otros dicen que no harían algo así de ninguna de las maneras porque les parece una falta de respeto a la intimidad del otro, una falta de respeto absoluta. Los más cínicos leen “por equivocación”. Esa razón podría servir al abrir un sobre. Vale, pero no para leer la carta completa. En esos casos se hace a conciencia, sabiendo. En cualquier caso, los que leen como los que no lo hacen perciben que están ante algo sagrado para el verdadero y único receptor. Sagrado. Y ante lo sagrado hasta el más pintado es vulnerable. Quizás por eso algunos dicen que no lo harían jamás. No se lo permiten porque intuyen que, en cuanto tuvieran un momento de flojedad, lo harían.
Ante lo sagrado todos somos peleles.
Para el que no lo sepa aún, eso que llamamos sagrado no es, ni más ni menos, que lo que conmociona al ser humano. Su interior, la zona que todos tenemos cercana a la trascendencia o la trascendencia misma. Lo sagrado nos arranca del suelo. Una carta de otro lo es. Nos han enseñado que era lo que tenía que ver con Dios (y es verdad), pero es eso y mucho más.
Tengo sobre la mesa una agenda que no es mía. Tan sólo la he ojeado y hojeado. Con rapidez. El tiempo justo para saber que perteneció a alguien que no soy yo, que ese otro escribió cosas que nada tienen que ver conmigo, seguramente cosas que sólo tuvieran que ver con él mismo. No sé si son secretos, anotaciones para escribir una novela, reflexiones durante una borrachera o lo que quería dejar por escrito antes de morir para que los vivos lo supieran. No lo sé. Y nunca lo descubriré. Porque eso pudo ser sagrado para el autor.
Es una agenda de piel marrón. Pequeña. Las tapas gastadas, roídas en sus esquinas.
He dudado mucho si leer por equivocación todo lo que está escrito. He dudado si tengo que dejarme de bobadas y abrir por la primera página para saber. Pero no, no lo haré. Lo escrito es sagrado. Y el que lo escribió lo es del mismo modo.
He preparado un cenicero grande en el que poder quemar cada página. Conservaré las tapas. En letras doradas se puede leer “¿Por qué nunca te dije que te quería?” Y su nombre. El de mi padre.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


9 Respuestas en “Sagrado”

  • AlmaLeonor ha escrito:

    ¡Hola!
    Gabriel…. conozco eso. En realidad lo acabo de conocer y te lo acabo de decir…
    Un día te contaré algo parecido y real sobre mi padre…. un día.
    Besos.AlmaLeonor

  • Anonymous ha escrito:

    Posiblemente no sea ninguna equivocación que lo leas por alguna razón ha caido en tus manos. Las anotaciones en una agenda, en un cuaderno, en lo que sea, puede que sólo se hagan para leerlas uno mismo. Pero cuando esa agenda, cuaderno, o lo que sea, se guarda y durante años se conserva es porque crees que lo que en ella se contiene es importante. Si trancurrido el tiempo, los años, esas notas incluso sobreviven a quien las escribió, sin que las haya destruidos, es que en el fondo no le importa que lo que en ellas se contienen lleguen a ser leidos por otro, incluso puede ser que lo desee. Quizás no cualquiera. Por eso, quizás te valga la pena leerlas, pueden ayudarte a entender, comprender incluso conocer algo distinto del que las escribió pensando, incialmente, que sólo él las vería. Posiblemente sean las palabras más sinceras que puedas encontrar, las que uno se dice sólo para si mismo. Pero eso siempre es una opción, la otra ya la has dicho tu mismo.

    Núria

  • Ana María Lozano ha escrito:

    Esa agenda acaso estaba mezclada con muchas fotos en blanco y negro, dentro de un cajón "sagrado" por su contenido maravilloso de un pasado feliz.
    En mis manos cayó la agenda de mi padre, no me acordaba, al leer esto lo he recordado. Es muy fuerte. Yo lo he vivido.
    Esa Ramona suena a "otra época", sonido antiguo muy acertado.

  • Edda ha escrito:

    Tal vez la tienes porque él quería que la tuvieras. Si esa persona ya no estuviera conmigo, yo sí leería lo escrito. Escribiendo a solas, desnudamos el alma y si esa persona ya no está, es lo único que me queda de ella. Además, nunca lo compartiría. Nunca. Ese es el precio.

  • POPY ha escrito:

    Hola G,
    Muy dura tu entrada de hoy.
    No sé. Diría que no lo leería nunca mientras lo leo. Creo.
    Hace poco, haciendo una mudanza dolorosa y necesaria, encontré también una agenda del 2005. En ella, sentimientos, inquietudes,ilusiones, propósitos, autoengaños y miedos.
    Me horroricé al ver que se describía lo mismo que la que acabo en este 2009.
    Sagrado para mí y ahora para las ratas que quieran roer sus páginas.
    La tiré para que no acabaran en las manos inadecuadas, las mías otra vez.

    Un beso

  • MERCHE ha escrito:

    A lo mejor es que apareció para ser leido.. aunque sea sagrado… tanto lo escrito como el que lo escribió..
    ¿Porque ha aparecido?
    ¿porque destruirlo???

  • Araceli ha escrito:

    Lo sagrado es sagrado, por siempre jamas.

  • Anonymous ha escrito:

    me has conmovido

  • Poma ha escrito:

    Posiblemente, yo cometería un sacrilegio. Sin temor a las consecuencias.