Sí, dígame

Agarra el teléfono móvil. Suena aunque no pulsa ninguna tecla, no se lo lleva al oído. Acelera el paso. Abre la puerta del aseo y entra.
Sus compañeras miran. Unas por encima de las gafas, otras levantan la vista sin mover el cuello. Cuando ha cerrado, se miran entre ellas. Ninguna dice nada. Terminan observando la puerta. Todas, sin excepción.
Al otro lado, deja de escucharse el timbre del teléfono. Un susurro, risas.
Los cuellos se estiran. Una de las mujeres se levanta. Se acerca a la máquina del café que está junto a la puerta cerrada. Mira las opciones aunque no parece decidirse.
Alguna carcajada que logra controlar al otro lado de la puerta.
Se inquietan.
Abre. La mujer camina hasta su mesa. Deja el teléfono móvil en el mismo lugar que estaba. Mueve un papel y comienza a teclear.
Todas miran. A ella, entre ellas.
Suena de nuevo el teléfono. Esta vez contesta sentada. Sí, hay que hacer la compra, vale, pero entonces recoges tú al niño, no, no, tardaré lo justo, hay una montaña de plancha. Cuelga. Sigue tecleando.
Las demás se dejan de mirar entre sí. Pensativas. Quizás algo envidiosas.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


8 Respuestas en “Sí, dígame”

  • Anonymous ha escrito:

    Y lo bueno que son las risas.

    Núria A.

  • MERCHE ha escrito:

    mmmmmmm…..interesante…

  • Isadora ha escrito:

    Imagino que hablar de la compra, del niño y de la plancha tras la puerta del aseo y bajando convenientemente la voz hubiera producido la misma expectación que produjo quedar con el dentista a una hora determinada, cuando la llamada desde su consulta coincidió con una necesidad perentoria que no admitía aplazamiento alguno. ¿No?

  • Carmen Neke ha escrito:

    Pero qué mala es la gente.

  • Araceli ha escrito:

    Que estarian pensando?

  • Poma ha escrito:

    Que pedazo cotillas ¡¡
    Es que… ¿Una no puede hablar con su amiga del alma, sin crear expectación?

  • POPY ha escrito:

    jajajajajja
    Siempre está bien dejar la intriga al espectador no?

    Un beso G. Feliz año!!!!!!

  • Svor ha escrito:

    La gente es curiosa por naturaleza. No hay nada que hacerle aunque lo evitemos poniendo todas nuestras fuerzas.
    La mujer es feliz y le quieren achacar algún amante o cosa turbia… Al final, pura envidia, porque esa gente, cuando llega a la casa, se encuentra sola y no sabe lo que es el calor de la familia.