Sobre eso que llaman “aldea global”

El mundo es, cada día, más pequeño porque el tiempo ha dejado de pasar con lentitud. Si algo sucede a diez mil kilómetros podemos enterarnos diez segundos después. Todo es cercano. Podemos llorar al mismo tiempo que el mundo entero y por la misma causa. El espacio se ha convertido en una excusa para que podamos fingir no saber. Sólo es eso.
El amor se está quedando enano por la misma razón. Amamos con rapidez. Con la misma con la que dejamos de hacerlo. Antes, mientras esperabas la carta que tardaba un siglo en llegar, tenías tiempo para fantasear, para inventar una relación que duraría la vida entera. Ya no. Todo es inmediato. Querer, odiar, morir, escapar.
La vida se hace corta. Siempre lo fue, pero ahora mucho más. El mundo (hasta no hace tanto) se reducía a lo poco que podías ver. El tiempo corría despacio para que pudieras paladear el entorno. Hoy tienes al alcance de la mano conocer el universo entero. Lo ves aunque no conoces más que una pizca. Y la sensación es desoladora.
El cosmos se hace más infinito que nunca. Nosotros más infelices. El hombre creó una herramienta para medir la distancia entre el nacimiento y la muerte (el tiempo) que se ha convertido en un mecanismo de tortura al hacernos sentir incapaces de disfrutar. Porque ha encogido.


5 Respuestas en “Sobre eso que llaman “aldea global””

  • Carmen Neke ha escrito:

    Qué cierto es eso que dices de que el tiempo ha encogido y por eso no somos capaces de disfrutar. El culto actual al goce instantáneo solamente provoca insatisfacción, así nos va.

  • Núria A. ha escrito:

    El tiempo ha encogido y a medida que vamos cumpliendo años el enanismo corre que se las pela. Hemos de aprender a vivir de otra manera, eso está claro.

  • Edda ha escrito:

    Pues tendremos que coger al tiempo por los cuernos. Cada vez queremos más y disfrutamos menos, eso es cierto. Y el tiempo se va, vuela.

  • Ana María Lozano ha escrito:

    Nuestra percepción del tiempo cambia con los años. De niños, un año nos parece un siglo. De adultos, nos parece un mes. O menos.
    El tiempo es la gran cadena de la Vida. Atados estamos todos, presos en esa cárcel. La Eternidad (se merece una mayúscula) ésa tan ansiada por todo ser vivo que lucha toda su vida por sobrevivir, exista o no es deseada por ser atemporal. La vida, aprender a vivirla o no de poco sirve, si eso pasa es con el tiempo, al final, con los años, maestros ellos unas veces, inútiles otras. Se sepa vivir o no, una vez aprendido, te ‘llaman’ y a donde vamos (de ir a alguna parte) de poco servirá, supongo.
    No dejan de sorprenderme las afirmaciones de personas que se definen “felices” aun sabiendo que toda su felicidad se terminará un día. Será por lo de que al morir, si pueden, pensarán lo felices que han sido… y, eso compensa la partida a un “nowhere land”?
    Como ser o no felices, yo(personalmente) no creo que sea algo voluntario, controlable, más bien “endógeno”, suerte aquellos que se sienten felices, eso que se llevan.

  • MERCHE ha escrito:

    Pues yo creo que el tiempo no ha empequeñecido, sigue siendo el mismo, somos nosotros los que vamos acelerados por la vida y no disfrutamos de ella como se hacía antes, con calma, todo a su debido tiempo, sin prisas… en fin vivir la vida saboreándola….