Suma y sigue

El calor se está presentando traicionero. Unos días es intenso, otros deja el engaño en la luz y la falta de abrigo nos juega una mala pasada. Calor incierto. Como las ideas al escuchar un tema de Pepe Habichuela. Mestizaje del flamenco y del jazz. Yerbagüena. No son ideas que varíen por lo que escucho, pero la falta de tensión provoca que las bandas del pensamiento se mezclen de forma disparatada.
Hemos estado en el parque esta mañana. Los seis. Yo he regresado algo antes, junto con Gimena, para terminar de preparar la comida. Después de comer (sólo cinco porque Gonzalo ha quedado con sus amigos cambiando buena comida casera por una hamburguesa), cuando los dos pequeños ya dormían una siesta que aún dura, Silvia me ha contado algo muy curioso.
– He visto a un hombre de pelo blanco. Subía la cuesta y me ha recordado a tu padre. He querido pensar que era él, que venía a jugar un rato con los críos, a darme un beso y a gastarme una de sus bromas. Que gusto dejar la imaginación a su aire frente a lo imposible.
– ¿Qué día es hoy? ¿Lo sabes?, le he preguntado sabiendo que no.
Hoy es doce de mayo. Mi padre cumpliría años. Silvia sentía una especial admiración por él, mis hijos mayores se mueren de pena al recordarle y los dos pequeños se están perdiendo a un abuelo divertido y cariñoso. Les hubiera encantado.
Silvia se ha quedado algo pálida al saber que hoy es doce de mayo. Y antes de levantarse de la mesa ha dicho que ahora si que está disfrutando ese ratito mirando al hombre de pelo blanco.
Sigo escuchando a Pepe Habichuela. Fumo, pienso mucho antes de escribir cada frase.
La ausencia rellena los huecos de la soledad. Termina siendo eso. Nuestra soledad. Algo que arrastramos durante toda la vida. De niños nos falta ser adultos; de jóvenes nos perdemos de vista y sentimos que nada en el mundo es buena compañía, ni siquiera nosotros mismos; al madurar echamos en falta lo que pudimos llegar a ser, las oportunidades perdidas; siendo ancianos nos falta la vida. Y en el camino sumamos a los muertos que forman el camino que pisamos aunque no podemos llegar a tocarles. Suma y sigue.La ausencia es nuestra condición humana porque se eleva siendo soledad. La construye envidando cada mañana, convida a sufrir un poco más.
Pienso, fumo y escribo despacio. Música mestiza. Recuerdo. Soledad para seguir viviendo.


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