Superofertón espiritual

Estamos de fiesta. Y toda fiesta ha de ser motivo de alegría para los asistentes. La Jornada Mundial de la Juventud, esa que dura un siglo y que tanto juego está dando, parece que lo es. Por ello, Monseñor Rouco Varela ha decretado la amnistía absoluta para las mujeres que abortaron. Eso sí, sólo entre el 15 y el 21 de agosto (ya pueden darse prisa o tendrán que esperar a que se organice otro fiestón y si la palman entre una y otra la cosa se puede poner horrible para usted). Lo único que hay que hacer es confesarse, arrepentirse, cumplir con una penitencia adecuada y listo. Corran, corran sin parar hasta el parque del Retiro. Allí hay instalados un huevo de confesionarios y podrán pasar de ser excomulgadas por asesinas a ser piadosas. El precio dependerá del cura que le toque. Una donación, un viaje a Fátima, una oración o ir a misa el resto de su vida. Qué maravillosa noticia.
Efectivamente, la mujer católica como cualquier otra, puede verse en una situación extrema en la que se vea obligada a abortar. Cualquier mujer que aborta se ve obligada a ello. El motivo puede ser cualquiera y eso forma parte de la intimidad de las personas. Si alguien cree que una mujer aborta del mismo modo que compraría una barra de pan es que no sabe ni lo que dice. Ya lo he dicho algunas veces: todos estamos en contra del aborto. Todos sin excepción. ¿Podría alguien estar a favor? Podrá querer regularlo, que ocurra el menor número de veces que sea posible o cosas razonables de ese tipo. A ver si se enteran estos meapilas que andan debatiendo este asunto cuando no lo hay.
Me pregunto si los sacerdotes que anulen esa excomunión pensarán que el problema ha desaparecido. Me pregunto si entienden que el drama que han sufrido esas mujeres tiene que ver muy poco con un asesinato o un pecado cualquiera, que tiene que ver muy poco con las cosas de Dios. Algunos sacerdotes han declarado que la penitencia que más les pone (a ellos) es ordenar (sugerir dicen ellos cuando por otro lado amenazan con el infierno) a las mujeres que tengan hijos. ¿Están de coña? O sea, que si abortas, te confiesas y tienes un crío dejas de ser una asesina excomulgada. De verdad que suena a chiste. Unos días hablan del castigo eterno y otros de la bondad divina si se reúnen muchos chavales con sombrerito. ¿No será que así esperan más clientes en sus confesionarios? Señores sacerdotes, católicos y eso; les comunico que la mujer que aborta es una mujer que vive un drama traumático y terrible. Ni asesina, ni nada de nada.
Me produce un bochorno absoluto todo esto. Y me produce una inquietud inmensa que todos los que andan celebrando en Madrid este fiestón no tengan conciencia del disparate que se está viviendo, ni mala (conciencia) por estar perdiendo el tiempo mientras el mundo se viene abajo. Es lamentable. ¿Ven como lo del dinero gastado es lo de menos? Lo importante es la cantidad de vidas que esta gente arruina con sus gilipolleces. Eso si que ha costado caro a la humanidad desde hace más de dos mil años.


2 Respuestas en “Superofertón espiritual”

  • RELTIH ha escrito:

    LA VIDA ES SENCILLA: VIVIMOS Y NOS VAMOS AMOLDANDO A LAS CIRCUNSTANCIAS, Y LAS CREENCIAS SE DESMORONAN. COMO SI TRES CRUZAZOS LO ARREGLARAN TODO! A LA MIERDA!!!!. FULL CRÍTICA.
    UN ABRAZO

  • Edda ha escrito:

    Se trata de que la mujer que se ve obligada a abortar, pueda seguir adelante superando el trauma por el que acaba de pasar, y no viviendo traumatizada pensando en el infierno que le espera. Se equivocan. Por el infierno ya ha pasado. Ahora sólo le queda seguir adelante sin que nadie la condene por ello.