Tabaco, moral de pacotilla y futuro incierto.

Soy fumador. Y no puedo presumir de ello. Es un vicio estúpido, lesivo, desagradable e inexplicable. Cuando alguno de mis cuatro hijos me pregunta por qué lo hago, sencillamente, no sé qué contestar.
No seré yo el que escriba una sola palabra en favor del tabaco ni de las razones con las que alguien puede justificar que fuma. Todo lo que se pueda despreciar y criticar el hecho de consumir tabaco me parece bien. Pero tampoco puedo dejar de asombrarme al ver cómo un tipo se mete tres copazos de anís seguidos en el mismo bar en el que yo no puedo fumar un pitillo. A las siete y media de la mañana. No creo que sea muy sano. Alcohol y tabaco son la misma basura para un organismo. Eso seguro. Y la comida que sirven en ese bar (menús diarios al precio de diez euros) es veneno puro recubierto de grasas polisaturadas, sin polisaturar y de distintas clases que no serían capaces de reconocer ni los que las descubrieron. Eso es malo, también. En realidad, casi todo lo que consumimos es una auténtica mierda (y lo que respiramos en las grandes ciudades más, pero que gastemos cientos de millones de litros de combustible da mucha tela al gobierno). ¿Han pensado en el sabor de los tomates? Los tomates no saben a tomate. Qué cosas. ¿Saben cuántos productos transgénicos llegan a su mesa cada semana? Pues, si quieren deprimirse, investiguen. Ya verán qué risa les da. Actualmente, descubrir el sabor verdadero de las cosas o de qué están compuestas es algo insólito.
Con todo este follón de la ley antitabaco, los fumadores nos hemos dedicado a decir cosas estúpidas intentando defender nuestra adicción. Hemos gritado para defender un derecho que, si bien es real, no deja de ser un dudoso privilegio. Se están escuchando cosas completamente ridículas (dichas por fumadores y no fumadores) que no son ni graciosas. Y estamos olvidando, entre tanto cacareo de bobadas, aspectos fundamentales que afectan a todos sin excepción.
La tendencia a prohibir que se extiende por todo el mundo es preocupante. Cuando no es un clérigo fanático, es un político que viste trajes a medida y despilfarra el dinero público; cuando no es el jefe de personal de una empresa cualquiera que se cree importante siendo un mierda, es un músico gilipollas que dice no poder tocar en un club si la gente habla (¿Desde cuándo tengo que estar callado al escuchar a un músico de jazz porque si no lo hago se levanta y se va? Pues eso ya me ha pasado). Aquí todo el mundo dedica su tiempo a prohibir. Lo que sea.
Otra zona lamentable, en la que se encuentra instalada medio mundo, es esa doble moral mostrenca. El que prohibe lo hace excusándose en el amor que tiene a los demás, en el gran favor que hace al que comete una atrocidad con su cuerpo o con su mente. Y ni amor ni gaitas. Son los propios beneficios que obtiene el que prohibe lo que mueve su actividad. No fume usted que es muy malo; pero aquí tiene el tabaco por si quiere usted hacerlo y, así, sigo recaudando una pasta. Una auténtica vergüenza. Si el problema es que la gente fuma y la palma (y lo es) la solución es hacer desaparecer el tabaco. Si es verdad que las compañías que comercializan el tabaco le añaden productos que multiplican la adicción que las cierren, que las multen o que alguien se tome en serio el problema. Todo lo demás es un escaparate lleno de mentiras. Esto es algo así como decir que una ley contra el aborto defiende la vida y otra no. Verborrea nauseabunda. Por un lado se plantea la legalización del consumo de algunas drogas y por otro prohiben fumar cerca de un hospital. No hay un dios que lo entienda.
Esto de prohibir de mentira es indignante. Esto de engañar a la gente comienza a ser un problema ingobernable. Y esto de tragar con lo que nos echan es muy preocupante.
Dicen esta banda de mamones (los políticos) que los impuestos que llegan a las arcas del estado se utilizan para curar a los fumadores. ¿Y los del alcohol? ¿Y el IVA que pagan los restaurantes que venden hamburguesas? Eso es una idiotez. Los impuestos (todo tipo) van a parar a una máquina de despilfarrar que se llama Estado, sindicatos, asociaciones empresariales, partidos políticos, bolsillos corruptos, etc. Lo que queda se destina a ministerios como el de sanidad que, en lugar de dedicar su estructura a cosas importantes, prohibe. Con la que está cayendo se debería legislar lo esencial y no estas cosas. El sentido común del 99% de las personas prohibe (al que lo tiene) fumar en un hospital, junto a un niño o dentro de un ascensor. Y el que no tiene un mínimo de educación seguirá haciendo de las suyas con ley o sin ley.
A mí no me afecta gran cosa este asunto. Ni fumaba en lugares llenos de críos, ni junto a una anciana esperando el autobús, ni frecuento bares con regularidad (a partir del pasado día dos ni con regularidad ni sin ella. No pienso pisar un bar para tomar un café ni un restaurante para comer). No parece mejor ni peor esta ley. Creo que es innecesaria. Lo que sí me afecta es saber que buena parte de mi vida está en manos de una banda de soplagaitas que justifican su función pública a base de inventar moral de pacotilla, que vivo en un mundo en el que se recortan libertades individuales sin ton ni son, que somos engañados a través de los medios de comunicación y que todavía hay quien cree en los políticos corruptos e ignorantes. Me avergüenza fumar aunque me produce mayor angustia pertenecer a un sistema decadente y estúpido.
Dentro de poco, prohibirán ser gordos. Los obesos serán perseguidos por endeudar a la sanidad pública. Algún gilipollas aplaudirá la medida porque son antiestéticos o cualquier cosa que se le pase por la cabeza. No pasará mucho tiempo hasta que nos prohiban expresar nuestras opiniones en internet (ya verán como no falta mucho). Y, finalmente, descubriremos que lo que alguien quiere es que no pensemos. Aunque será tarde.


14 Respuestas en “Tabaco, moral de pacotilla y futuro incierto.”

  • Enrique ha escrito:

    He llegado hasta aquí por culpa de mi amigo Alberto.
    Yo ya no fumo, pero este es un artículo genial.
    Enhorabuena

  • Edda ha escrito:

    Si no nos avergonzamos de las personas que dirigen nuestros pasos cual marionetas, mucho menos deberías avergonzarte por ser fumador. Cierto que es malo, mucho, pero al menos te asegura pequeños momentos de placer, que en estos momentos, y con la que está cayendo, son tan difíciles de encontrar. Todo esto te lo dice una exfumadora que ya no podrá tomarse un café contigo. A no ser que cojamos un par de ellos para llevar y nos los tomemos en un banco en el parque en plan botellón y cigarrón.

  • Álvaro ha escrito:

    Aunque es brillante tu post, creo q te olvidas de algo importante: fumar daña también a quien no fuma y respira el humo de los fumadores, la ley se basa en eso. A mí, que un tipo se tome tres copazos de anís, o mil, me la trae al pairo, es su hígado el q corre peligro, no el mío, pero cuando alguien fuma junto a mí, perjudica, además de sus pulmones, los míos, creo q la diferencia es evidente. Saludos cordiales.

  • admin ha escrito:

    Sí, la diferencia es evidente, Alvaro. Tan evidente como que ese tipo podría llegar a casa y sacudir una paliza a su mujer, o que esté gastando el sueldo de una familia en copas, o que los gastos médicos para el Estado se disparen con el tratamiento de las personas alcohólicas. Es evidente, eso es verdad.

  • Álvaro ha escrito:

    Perdona, estás suponiendo demasiadas cosas Gabriel, demasiados verbos potenciales, por cierto que se gaste el dinero de la familia en copas, es problema de SU FAMILIA, no de la sociedad. Maltratar es un delito grave, está penado por la ley. Y que beba, no quiere decir q esté gastando nada del gobierno, quizás ni siquiera tenga problemas de salud. Fumad todo lo q queráis, pero repito, no jodáis el aire a los demás. Saludos.

  • admin ha escrito:

    Eso de no joder el aire de los demás deberías planteárselo a los propietarios de las industrias, a los usuarios de vehículos a motor y cosas así. No sólo a los fumadores.
    Entiendo, por lo que dices, que eso de privar no te parece nada mal. ¿También te parece que supongo más de la cuenta si te digo que un tipo borracho al volante puede matar a otro que se fuma un cigarrito paseando tranquilamente?

  • Álvaro ha escrito:

    Vamos a ver, lo que me expones, es un DELITO, ya hace tiempo que conducir borracho está penado duramente por la ley, y si atropellas a alguien, sea fumador o no lo sea, irás directamente a la cárcel. No entiendo por qué os empeñáis en mezclar churras con merinas y poner estos ejemplos tan sumamente absurdos. Respecto a lo de privar, o prohibir, para hablar más claramente, entiendo, que cualquier cosa que sea perjudicial para el prójimo debe de estar prohibida, sea el humo en los locales cerrados o conducir borracho. ¿O es que todavía no nos hemos enterado de que la libertad de uno termina en donde empieza la del prójimo? Repito, fumad hasta que os salga el humo por las orejas, estáis en vuestro derecho, pero respetad el aire de los demás, que también ellos están es su derecho.

  • admin ha escrito:

    Que sí, Alvaro, que nadie te va a ensuciar el aire. Tranquilo, hombre.
    El problema (eso es lo que no quieres ver tú) es que se ha convertido en casi un delito fumar, que el fumador parece que es el problema de la sociedad (cuando no lo es) y que hay cosas mucho más peligrosas que tu aire, hombre. Y eso de que la libertad propia termina donde comienza la de los demás es una frase muy redondita, pero (lo siento) es, como todas las frases hechas, una idiotez. Si sabes algo de filosofía sabrás a qué me refiero.
    Esto se ha convertido en un debate estéril. Creo. Pero eso sí (quiero aclarar), no he mezclado nada. He expuesto lo que me ha parecido pertinente. Creo que si el Estado se dedica a vender la imagen de padrecito lo que tiene que hacer es prohibir de verdad y todo lo que sea tan malo como dice. Ni he acusado a nadie de mezclar churras con merinas, ni he recomendado que hiciera nada hasta que le saliera (lo que fuera) por las orejas. Debe ser que los que se arriman a eso de prohibir usan discursos parecidos.
    Una última cosa, querido amigo. Le voy a confesar algo que me han dicho. Me lo ha dicho alguien que sabe mucho de esto: con mi humo o sin él te vas a morir. Tal vez lo hagas antes que yo. Lo lamento, pero es lo que hay. Piensa sobre ello.

  • Álvaro ha escrito:

    Ay Gabriel, no pensé jamás que terminaría usted cayendo en tanta demagogia. Sabe lo q creo, que lo único cierto q ha dicho hasta ahora es eso de que me voy a morir, no sé si primero o después de usted, pero me moriré, eso seguro, pero no apestado por los cigarrillos de nadie. Otra cosa cierta, es que es éste un diálogo estéril q no lleva a ningún sitio, pero diálogo al fin y al cabo.
    Hay evidentemente cosas muchísimo más graves en este mundo q el humo de los cigarrillos, pero por suerte o por desgracia ahora mismo el debate es éste, y le recuerdo que lo ha abierto usted con su artículo, no yo. Jamás he perseguido a los fumadores, y creo q la mayoría de la gente tampoco, son ustedes por contra los q se sienten perseguidos.
    Una última cosa, eso que enumera al pricipio no lo ha dicho usted, lo he dicho yo, y lo rubrico.
    Mientras discuten ustedes con el Gobierno sobre lo de retirar el tabaco para siempre por ser tan malo y todas esas cosas, los que no lo consumimos respiraremos un aire un poco más limpio. Saludos.

  • admin ha escrito:

    Venga vale.

  • Pepito Grillo ha escrito:

    Álvaro me descojono con lo que dices. ¿No se está persiguiendo a los fumadores? ¿Se sienten perseguidos? Tela marinera. Y acusa de hacer demagogia a los demás…..

  • Álvaro ha escrito:

    Pues mira para algo sirve todo ésto, para q te descojones Pepito, pero en un ambiente libre de humos. Yo también me descojono mira tú.

  • admin ha escrito:

    Pues nada. Fiesta con espacio habilitado para fumadores.

  • libia ha escrito:

    No se que años tienes Alvaro, pero estás seguro que cuando eras bebé las amigas de tu madre, de tu padre (incluso éstos), tus tietas, etc., no se agachaban en tu cochecito, haciendo “cuchi-cuchi”, con un pitillo en la mano y echándote humo? Y con todos los años de tu vida, en que no existía prohibición, intoxicandote el aire los fumadores todavía respiras?. Será que no es tan intoxicante?. Ah!, que conste que no fumo.