feb 27 2010

Cumpleaños

El próximo domingo este blog cumplirá un año desde que es La Vida del Revés. Y yo cuarenta y seis. Él vive gracias a mí y yo, en buena parte, gracias a él. Termina el primer año con el contador de hits cerca de los cuarenta y siete mil registros (cosa que no está nada mal para una página de este tipo). Acabo este año con cinco o seis canas en el poco pelo que va quedando (nunca tuve canas, pelo creo que sí), menos fuerza para levantar niños y llevarlos de aquí para allá, la vista algo más cansada y la cabeza amueblada más a mi gusto.
Me gustaría poder decir que este ha sido el mejor año de mi vida. Pero no lo ha sido. Así que me conformo con haber dicho lo que recogen los seiscientos veintiséis textos publicados desde el año dos mil cinco.
Y como estoy de enhorabuena (me siento muy satisfecho del trabajo que he logrado hacer), aquí dejo algunos de mis preferidos. Por supuesto, con buena música para acompañar. Yo me los voy a leer. Si alguien quiere acompañarme…

© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


Dexter Gordon – For All We Know

http://www.listengo.com/playernuevo.swf


Aerosmith – I Don´t Want To Miss a Thing

http://www.listengo.com/playernuevo.swf


Charlie Haden & Michael Brecker – Travels

http://www.listengo.com/playernuevo.swf


Jacques Loussier – Minuet in G major

http://www.listengo.com/playernuevo.swf


Oscar Peterson and Nelson Riddle – Round Midnight

http://www.listengo.com/playernuevo.swf


Gwyneth Herbert – The Very Thought of You

http://www.listengo.com/playernuevo.swf


sep 26 2009

Pensando mientras escucho música

1. La literatura me ha quitado mucho. Sobre todo la inocencia con la que llegué a la primera línea escrita. Aún pensaba yo que sería posible convertir la vida en algo grande. Y, en realidad, la primera palabra te reduce. El mundo se convierte en yo aunque nombres mil y una vez a otros. Una frase y estás convertido en tu propia jaula.

2. Cada ser humano, cada cosa, cada sentimiento, se convierte en una posibilidad de crear. Lo feo, el horror o el odio forman parte de ello. Entender algo tan sencillo pasa por destrozar a ese personaje al que admiras porque te permite mirar el papel sabiendo que era eso, y no otra cosa, lo que querías decir. Acabas con él creyendo que lo harás, a la vez, con tus fantasmas. Pero aparecen en otra primera línea. Que lo bello está en el mundo ya lo sabía. Dejó de interesarme después de escucharlo un millón de veces. Eso no aliviaba.

3. Te descubres incapaz de controlar tu vida cuando manejas sentimientos, emociones y el destino de tus personajes. Quizás eso era lo que quisiste para ti en algún momento y rescatas para seguir creyendo. Piensas en ello y ya no puedes controlar casi nada. Ni siquiera a tus personajes que aparecen en el relato pidiendo otra cosa. Y otorgas.

4. Cuando no sabes qué decir reflexionas. No gusta intuir que lo que ocurre es que no quieres contar. La fatiga a cuestas agota. Llega lo que llamas sequía como si quisieras ejercer un control irreal a través de la palabra equivocada.

5. Continuas. Es lo que toca porque así lo quisiste. El punto de no retorno era el mismo, exactamente el mismo, que ese primer instante. Todo eres tú. Por siempre jamás.