ene 22 2012

Retina

Lo primero que hago cuando conozco a alguien es observar sus movimientos, la expresión de la cara al decir esto o aquello; intento ver un poco más allá de lo que muestra. Y lo hago buscando una palabra que represente lo que voy viendo.
He conocido personas que a los pocos minutos eran un ajedrez, la maternidad, una escalera de caracol o el océano. Si alguna vez pensé en una acuarela la persona que tenía enfrente supongo que era de carácter suave, mostraba la tranquilidad de un mar pintado con cuidado, sería una persona que no enseñara los límites, que me dejara instalarme en la cercanía de un gesto sincero, auténtico. Acuarela es una palabra que me gusta especialmente desde niño. Creo que he buscado acuarelas desde antes de nacer. Me hubiera encantado ser una que representara una tormenta de verano.
Miro mi reflejo en el vidrio de la ventana. Nunca he imaginado la palabra que me corresponde. Pienso mientras fumo. Tomo notas en el papel cuadriculado. La intuición no sirve. Hay que pensar, despacio. Escribo una, dos, hasta tres que pudieran ser. No terminan de encajar. ¿Qué represento? ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? Pienso.
Intuición. Un poco más allá. La parte de atrás de las cosas. Saber que el peligro acecha detrás de eso que veo. El olor de los colores. Luces y sombras. Imaginar es vivir. Hombres que caminan con el ritmo de mi pensamiento. Nada está donde debería. La forma de las ideas. Intuición. Intuición. Ver. Más allá. Mirada. Mi vida reposa en mi mirada. Todo es una obra de arte. Todo se puede convertir. Mirada.
Y enciendo otro cigarro. Esta vez sonriendo. Ya sé. Por fin tengo mi propia palabra.


oct 15 2011

Mamarrachos

Hay cosas difíciles de entender. Hay insultos a la inteligencia insoportables. Y los reyes haciendo y diciendo cosas difíciles de entender, los reyes del insulto intelectual son los políticos. Es extraño que alguien demuestre ser un mamarracho con tanta frecuencia.
Supongamos que la crisis económica afecta directamente a un individuo. Esposa, dos hijos, una hipoteca a la que hacer frente, ingresos escasos. Lo lógico es ahorrar porque no salen los números. Muy bien. Si el pobre padre de familia obligado a recortar gastos anotase en un papel sus preferencias (esas cosas intocables que hay que salvar de la quema), seguramente, el cuidado de sus hijos (sanitarios), su educación y salvar los pagos mensuales, serían la estrella de la lista. Dejaría de fumar. Su esposa también. La ropa dejaría de ser esta para ser aquella (nada de marcas, nada de pagar un sólo euro de más por tonterías que tienen más que ver con la imagen que con la necesidad). La biblioteca pública se convertiría en proveedora principal de libros, películas y discos. El seguro del coche pasaría a ser a terceros y el cuidado sería máximo al aparcar. En fin, fuera todo lo superficial. Economía de guerra hasta ver el final del túnel.
Esto es, en realidad, lo que nos piden los políticos desde hace muchos meses. Pero ¿qué hacen ellos para que un país salga adelante? Ellos, que son muy listos, lo primero que meten en el saco es la sanidad y la educación. No para separarlas de los recortes. No, al contrario. Eliminan camas de hospital, profesores de las escuelas, becas. Un auténtico escándalo. Ahorran haciendo a los pobres más ignorantes y hacen que su preocupación sea salvar el pellejo; así el resto queda en segundo plano y pueden seguir haciendo lo que les viene en gana. Pero si hay que celebrar la fiesta nacional no se sonrojan lo más mínimo asistiendo a una comida de gala con más de mil asistentes. Claro, es que ellos siguen viviendo la mar de bien. Sus hijos disfrutan de una sanidad privada y de una escuela privada que no se ve afectada. Y siguen teniendo sus coches oficiales en la puerta. Y siguen viviendo del cuento. Les recortan los sueldos a los funcionarios y se quedan tan anchos. ¿Ellos también? Sí, ellos cobran algo menos del sueldo base dejando los complementos y sus ingresos en concepto de no sé qué intactos. Pasan de ganar una pasta a ganar una pasta. Los funcionarios pasan de ganar un sueldo a ganar un sueldo más de mierda que nunca. Los políticos siguen vistiendo trajes caros (que algunos no pagan). Siguen haciendo lo que les sale de los cojones y pidiendo un sufrimiento casi eterno a los de siempre. Y quieren que les votemos en las próximas elecciones. Son unos mamarrachos.
Pero lo más alarmante es que aquí sigue sin pasar nada. Igual es que todos somos iguales en el fondo y mientras se coman el marrón los otros nos quedamos pidiendo que esto se quede igual que hasta hoy. Tal vez sea eso.


feb 2 2011

Memoria

¿Qué pasaría si su yo de veinte años le visitara? ¿Quedaría decepcionado con usted? ¿Se levantaría la tapa de los sesos? ¿Le reprocharía por todas las promesas sin cumplir?
El ser humano tiene mala memoria. Muy mala memoria. Es más, creo que no tiene memoria (salvo para lo que inventa y distorsiona sin ruborizarse).
Con veinte años quería ser un gran hombre; un padre perfecto; un marido envidiable; quería que los trazos fuesen perfectos y definitivos. Con veinte años quería ser yo. Pero perdí la memoria por el camino. Y, ahora, ya no quiero ser yo. Espero poder olvidarlo para recordar que vivir es un instante, muy pequeño. Y completamente maravilloso.
Quedan 27 días para cumplir años.


dic 23 2009

Excesos

– Joder, hubiera jurado haber visto a mi padre allí detrás. Me ha dado un escalofrío. Esta vez me he pasado con la ginebra.
– Pues él parecía muy tranquilo. Y ni siquiera te ha saludado. Sigue sin perdonarte.
– No me digas que tú has tenido la misma sensación. Madre mía.
– Claro, querido, nos acabamos de estrellar con tu puta avioneta. Estamos muertos, coño. No te enteras de nada.
– Bueno, vamos a tomar la última y lo discutimos. ¿Dónde te apetece ir?
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano