feb 22 2011

¿Dónde estás?

– ¿Qué estás haciendo? Llevas todo el día clavando palitos en el suelo.
– Intento levantar una barrera. Ya queda poco.
– Pues me temo que esa barrera la puede traspasar cualquiera. No levanta un palmo del suelo y entre tabla y tabla has dejado medio metro de distancia.
– Claro. Así también puedo salir yo cuando quiera.
– Nunca te entenderé, querido.
– Porque nunca has sabido si estabas dentro o fuera. Tal vez deberías prestar algo más de atención.


may 5 2010

Decidir

Hay que tomar una decisión. Por mucho que hayas pensado, por más vueltas que dieses durante horas o días, la decisión es cosa de un instante. Sí o no. Esto o aquello. Me quedo o continúo. Un instante y tu vida es otra, te quedas atrás para ser nuevo, el resto es ahora o tremendamente antiguo. No, sí, dudo. No te pegues un tiro que ya me lo pego yo por ti. Decidimos. Morimos. Nacemos. Nos convertimos en un recuerdo. Volvemos a ser. Desaparecemos. Matamos. Un instante. Una vida detrás. Lo incierto por delante.
Un gesto, un ataque de humildad, pura soberbia o ira. Da igual lo que te domine en ese momento. La decisión se toma igual. Y la vida cambia igual. Y morimos un poco igual, errando o acertando. Renunciamos sin saber porqué, pero lo hacemos. Señalamos el lugar equivocado intuyendo que nada tendrá solución, pero extendemos el dedo porque toca jugar a la vida.
Un instante. Una decisión. La espalda o un abrazo. Y así llegamos a ser.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


mar 30 2010

Diferencias de pareja

Con cada grano de arena que cae, la parte baja del reloj se completa. Con arena. Y con la memoria que ahora falta. Todo se desliza despacio. Rozando grano con grano. Recuerdo con recuerdo. Lo poseído ya no está. Nada aguanta el roce del tiempo. Ni siquiera él mismo.
Remuevo lo que queda de arena intentando que algunos de los recuerdos se muevan más lentos, con descuido, hasta el conducto de los segundos. Pero siempre se escapa este o aquel. El nombre de alguien, algún lugar visitado, lo que pasó aquel día que tú sí reconoces en algún hueco intacto. Y eso nos distancia. Ahorramos recuerdos sabiendo (cada cual los que puede) que todo debe caer junto a la arena de un reloj que nadie podrá voltear por siempre jamás. La única forma posible de ser de nuevo uno, mezclados recuerdos, arena y cenizas. La única forma de recuperar lo que fuimos, sin pérdidas que hagan inexacta nuestra existencia.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano