nov 24 2011

Madurez

La memoria se infesta contigo. Con todos. Falsos, porque fueron (lo se), pero que ahora se dibujan sobre una amalgama que no respeta la verdad. Un nombre más, una imagen cualquiera, tal vez un rostro inventado.
Mientras, millones de vidas continúan moviéndose nerviosas, sin rumbo alguno. Buscando cruzarse en el camino que se trazó antes de que Dios existiera. Con la mía.
El recuerdo se completa con las migajas del que debería haber sido. Y el tiempo se detiene esperando cobrarse una pieza segura. Ese pedazo que cuando te falte dejarás de querer.



ago 5 2010

Pecados capitales (IV)

Uno de los dos lo hizo mal. Pidió perdón y se arrimó. Dobló el lomo para que los golpes se sintieran algo menos. Llegado el momento, el otro lo hizo igual de mal. Pero con la cabeza bien alta dijo: “No haberlo hecho. Yo no tengo culpa de nada. Es lo que te mereces. Ellos me prefieren a mí”. El primero pensaba que no se trataba de destruir con la arrogancia de la víctima, pedía que no le echaran a los pies de los caballos después de pedir perdón, era injusto. No sirvió de nada. Sobre el pedestal de su razón, orgulloso de lo que estaba creando, movilizó sus fuerzas sin piedad. El día que recogieron de la cuneta al hombre apaleado, mil y una vez, ya era tarde. Nadie lloró la muerte. Nunca más se derramó en aquel lugar lágrima alguna. Por nadie.


oct 21 2009

Las cosas pendientes

Nadie cree que al día siguiente estará muerto. Y nadie decide hacer todo eso que le gustaría dejar terminado antes de morir porque sabemos que la víspera no nos toca dejar este mundo, sin tener en cuenta que, quizás, la víspera fue ayer.
Es una forma como otra cualquiera de sentirse inmortal. Somos así de simples.


oct 15 2009

Sobre un lado. Siempre.

Se incorpora para sentarse en el borde del colchón. Gira el hombro izquierdo una y otra vez. ¿Por qué dormiré siempre sobre este lado? se pregunta. Él sigue respirando con fuerza, haciendo mucho ruido al expulsar el aire. Siente el músculo entumecido.
Otra noche más. Una cualquiera. Él lee, ella mira el televisor. Pronto se le cierran los ojos. No hay nada que le apetezca más que dormir. El tiempo se fue agotando arrastrando lo que fue la pasión. Prefiere no pensar si algo más se quedó en algún margen del camino. Apaga la luz, desea felices sueños y reposa la cabeza en la almohada. Sobre el lado izquierdo.
Ahora intenta que corra la sangre moviendo los músculos de ese lado. Si duermo así le doy la espalda y me molesta menos veces. Qué tontería. Lo que está acabado lo está y se ve en todo lo que haces. Nunca lo había pensado de este modo, susurra intentando una sonrisa imposible. Buenos días, escucha. Contesta. Cuando gira la cabeza le ve moviendo el cuello de un lado a otro. ¿Qué haces? le pregunta. Nada, es que me molesta el hombro derecho. Él contesta bostezando. Ausente.

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