abr 2 2013

Epitafio

– ¿Qué escribes?
– Mi epitafio.
– Pues no veo yo que estés para morirte. Tienes veinte años.
– Mira, a ver si te gusta: Aquí descansa un joven español. Como siempre y sin subsidio. Y, ahora, definitivamente sin futuro.
– No estás para morirte.
– Si yo lo hago por matar el tiempo, querida.


abr 1 2013

Entre mujeres

Primera historia:

– Es un imbécil. Todo el día pavoneándose delante de las becarias. Me pone enferma. Ese tipo de hombres me revienta. A ver si me entra un día a mí con esas idioteces, ya verás como se le quitan las ganas.

– Entonces, resumiendo, que te pone ¿no?

Segunda historia:

– Bueno, vamos a cenar el viernes. Me invitó ayer, antes de salir de la oficina. Creo que vamos a un restaurante en el que los camareros cantan arias de óperas. Y sí, me parece majo. Tiene golpes muy buenos que me hacen reír. Mira, yo voy y que sea lo que Dios quiera.

– Entonces, resumiendo, que no te gusta nada y crees que se te está pasando el arroz ¿no?

Tercera y última historia:

– Ya te contaré, no seas tan curiosa.

– Ay, madre, que te has enamorado del todo.


abr 8 2012

Algunos diálogos

Los lunes son días horribles. La forma de aliviar eso es leer o escribir. Creo. A ver si con esto se hace más llevadera la cosa (aviso para unos pocos: hay que hacer click sobre los títulos):

La Condición Humana

De lo mal que se lleva un escritor con la muerte

Sombras

© De la imagen: Forges.

© Del texto: Gabriel Ramírez Lozano


abr 3 2012

Un caso real

– ¿Por qué mató a su madre?
– Fue un impulso descontrolado, algo parecido a lo que me está pasando con usted.
– ¿También quiere matarme a mí? Sólo intento ayudarle.
– No, sólo quiere saber cosas de mí para poder reventarme con pastillas. Quiere saber si estoy loco, rematadamente loco o si sólo soy un criminal sin escrúpulos.
– ¿Qué cree usted que es? ¿Loco, rematadamente loco o un criminal sin escrúpulos?
– Eso, mejor, se lo pregunta a mi madre. Si quiere saberlo sin intermediarios quíteme los grilletes.
– Puede contestar con ellos puestos.
– Pero no puedo arrancarte las pelotas con mis propias manos.
– Le diré una palabra y usted contestará con otra. La primera que le venga a la cabeza. ¿De acuerdo?
– Puta.
– Bueno, no habíamos empezado. La primera es amor.
– Puta.
– Amistad.
– Puta.
– Si quiere ya anoto en el resto una contestación única. ¿Dirá puta siempre?
– No lo sé. Es que me pillas pensando en tu mujer y no doy más de sí.
– Bien. Lo dejaremos hasta mañana. Tal vez quiera colaborar algo más.
– Puta.

(Edwin Canales salió en libertad dos meses después de mantener esta conversación con el doctor Villanueva. Un error en la instrucción del caso facilitó a su defensa conseguir la anulación del proceso. La ciudad en la que reside suma seis desapariciones de mujeres desde su puesta en libertad. No existen pruebas contra él que le incriminen aunque todos los cadáveres fueron marcados con la palabra puta utilizando un objeto punzante de gran tamaño).


nov 12 2011

Las cosas del revés (III)

– El mundo se está destruyendo. Deberíamos hacer algo. Esto es muy triste. Estamos demostrando ser unos mierdas.
– Estamos muertos.
– ¿Vamos a dejar que esta crisis nos destroce? ¿Nadie es capaz de hacer algo por poco que sea?
– Ya estamos destrozados. No somos capaces de pensar. ¿Puedes nombrarme a un solo filósofo del siglo XXI?
– Esto no se resuelve con ideas. Tal vez sea el momento de lanzarnos a la calle.
– ¿Y qué piensas gritar? ¿Que no tienes dinero? ¿Que los políticos son unos estafadores? ¿Que los bancos son el gran mal de nuestro mundo? ¿Cosas sobre la pobreza? ¿La solución es ocupar edificios vacíos? ¿Es eso todo lo que se te ocurre? Habéis convertido, entre todos, las manifestaciones en telediarios. Parece que andáis jugando al Monopoly. Y yo, de eso, sí que paso.


oct 24 2011

Las cosas del revés (II)

– Ave María Purísima.
– Sin pecado concebida. Confiesa tus pecados, hijo.
– Usted primero, padre. Quiero saber en manos de quién me pongo.
– Bah, lo dejamos en que estas perdonado y aquí no ha pasado nada. Venga, a disfrutar.



sep 28 2011

Silencio

– Ha muerto.
– Es como mejor está. Venga. Agarra esa pala de una puta vez.
– Sigo pensando que todo esto es un exceso. Tal vez, un día, alguien sepa la verdad.
– ¿Los muertos hablan? Yo creo que no. Y tú también lo sabes ¿verdad?


sep 26 2011

Perspectivas

– Te odio. Detesto lo que representas. Y te deseo lo peor que alguien puede llegar a imaginar.
– Ni eres la primera ni serás la última.
– ¿Te sientes orgulloso de algo así? No tienes buen fondo. Eres muy malo.
– No, no me siento orgulloso. Pero te recuerdo que la que odias, detestas y pides una hecatombe, eres tú.
– No, si al final seré yo la culpable. Que cara más dura.
– Cada barco debe aguantar su vela. Son las reglas del juego, querida.


ago 18 2011

Punto y final

A María Papetti

– Falta un disco. El que compré el mes pasado. Y todos los recuerdos.
– Si quieres los tuyos tendrás que devolverme los míos. Y todo el amor que sentí por ti.
– ¿Amor? ¿De qué recuerdos crees que hablaba? Me refería a las fotos y cosas así.
– No me extraña que quieras dejarme. Somos de mundos diferentes.
– No, somos del mismo, pero te empeñas en decir tonterías y convertir las cosas en quimeras.
– Tu disco está en el mueble de la entrada. Donde lo dejaste. Junto a un sobre que te parecerá que está vacío, pero que está lleno de recuerdos. Adiós, querido. Adiós.



may 24 2011

Dientes de león en el cruce de caminos

– Pide un deseo y sopla. Venga.
– Si lo hago nadie podrá hacerlo nunca más. Es imposible volver a poner las cosas en su sitio. Tan sólo quedará una ramita pelada.
– Pero tu deseo se cumplirá. Y eso es lo que quieres ¿no?
– Te estoy diciendo que sólo quedará una rama pelada y que no habrá marcha atrás.
– Te pones imposible. Trae. Ya lo hago yo.
– ¿Qué has pedido?
– Estar a tu lado toda la vida. ¿Qué te parece?
– Pues que necesito encontrar un diente de león ahora mismo para pedir un deseo. Es urgente.
© De la imagen: María Holguera