feb 19 2011

La dudosa amistad eterna

Sabemos que algo ha finalizado cuando la percepción que tenemos a partir de un momento concreto (sea lo que sea, sea cuando sea) es extraña, ajena. Alguien nos puede estar hablando un millón de años sin que le entendamos. Y, sin embargo, cinco minutos antes era importante en nuestra vida. Tal vez un amigo que, cinco minutos antes, sabía todo de ti y, ahora, no es capaz de reconocerte. Ni tú a él.
Una conversación que se repite. Absurda. Alguien que te cuenta su vida sin querer saber sobre la tuya. Dolorosa. O hablar para que el otro escuche y no abra la boca. Falta de interés. El dibujo de alguien que te parece no haber visto nunca antes. Asuntos nuevos de los que no formas parte y que nunca llegarás a entender. Te quedas fuera para por siempre jamás. Lo sabes. Lo sabe.
Te das la vuelta, cuelgas el teléfono o terminas de leer una carta. Adiós, nunca pensé que esto pudiera ocurrir, pero adiós.