Mira tan lejos como puede desde lo alto de una tarima. Siente lejos a todos los demás. Ni siquiera es capaz de percibir sus contornos. La distancia es enorme, piensa, soy una diosa.
Cuando escucha las pisadas sobre su cabeza tiene la certeza de llegar tarde. Sobre una cúpula enana los demás pisotean lo poco que es. Y, llena de rabia, llora prometiendo no perdonar a los que han sido capaces de estar allí, a los que nunca sabrán de su grandeza.
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