nov 3 2010

Una forma de vivir

La sospecha que se hace cierta trabaja en la conciencia como lo hace el viento en la roca. Montañas enteras se convirtieron en efigies. Hasta lo más duro puede tomar la forma del daño, hasta lo que parecía más eterno se deshace pasado un segundo. La sospecha que se hace cierta convierte el pasado en falso, mentiroso. Se desmorona el paso del tiempo. Lo que fue se instala en el hoy. El futuro desaparece de la imaginación que huye de sí misma asustada.
Es la duda lo que permite tener cierta esperanza en soportar lo que toca. Es la duda lo que dibuja con líneas toscas un mañana. Es no saber lo que permite echarse a dormir pudiendo pensar que todo pertenece a la fantasía de otros.
Porque la sospecha que se hace cierta asesina cualquier gesto que antes servía. Las palabras se diluyen. Con la verdad. Para que el miedo se instale siendo proyecto del odio.


abr 28 2010

De la condición humana (1)

– Estás siendo cruel al decir eso.

– Lo sería si no lo dijese. Es la verdad. No puedo cambiar algo así.

– Podrías haberlo evitado. Yo no he preguntado nunca a nadie.

– Quería que supieras con quien vives.

– No, lo que quieres es ocupar su puesto. Y, ni tú ni nadie, podrá hacerlo jamás. Tengo muy claro lo que deseo.

– Resulta patético escucharte. Lo hago porque te quiero.

– No me sabes querer. Me quieres tener. Él, sin embargo, me permite querer aunque no le tenga de una forma convencional. Las cosas del amor no permiten guardar las formas. Algún día lo comprenderás.

– Das pena.

– No, sabes que no. Todos soñáis con ser así, con ser capaces de entender las cosas fuera de lo convencional. Con poder amar sin límites de ninguna clase.

– Te estás buscando la ruina.

– Que no, que lo único que pasa es que estoy viva.

© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano