ago 9 2011

On the beach with jellyfishes (O cómo terminar hasta los huevos de los seres vivos)

Supongo que mi buena amiga Irene Tamayo sabrá que las medusas son unos seres vivos que, en realidad se llaman, medusus picoterum (o algo así), pertenecen a la familia de los no sé qué y un montón de cosas maravillosas que tienen que ver con este puto bicho que inunda las playas jodiendo el verano a familias enteras. Pues eso. Que nos lo cuente cuando quiera para dar lustre a este blog.
Yo me quedaré en cagarme en la madre que las parió. Si por mí fuera no quedaba ni una en el planeta. ¿No se pueden hacer cremas con ellas o algo? Si han conseguido fabricar una con baba de caracol no veo razón alguna para que no aniquilen a las medusitas y las conviertan en un bronceador que además alargue el pene o reafirme los pechos.
Es que hay que joderse. Uno mete el pie en el agua y saca un mondongo rojizo y sanguinolento porque la puta medusa ha decidido hacer trizas tus vacaciones. Y hay que joderse cuando, después del ataque del animalito, miras a derecha o izquierda y compruebas que te rodean millón y medio de personas a las que no les pasa nada. A mí, ha tenido que ser a mí. Me cago en todo. Les seguiré informando (si no me ataca una ballena asesina o algún gracioso lanza una bomba nuclear sobre mi apartamento).