sep 16 2010

Preguntas equivocadas

No deberías preguntarme si te quiero, si cada instante pasado lo he sustituido por ti o si te sujetaré las manos justo antes de morir. Eso no. Te podría contestar con un sí eterno y mentiroso. Te podría dedicar cada palabra, cada gesto o la vida entera sin que tuvieras oportunidad para descubrir el gran engaño. No deberías preguntar eso.
Indaga hasta saber por qué nunca podría olvidarte. Porque, pase lo que pase, eso forma parte de mí. Nunca nadie pudo arrancarse de cuajo un recuerdo que le obligó a virar el timón de forma tan violenta. Tal vez para tomar un rumbo equivocado, hacía un desastre descomunal. Tal vez. Pero auténtico.
Si quieres saber, pregúntame sobre ese instante infinito y no por las horas que se arrastraron imitando ser algo asombroso. Pregúntame si aún puedo recordar.