dic 14 2011

La ameba encantadora

Cuando los años suman, los esfuerzos se hacen tortura, las sonrisas verdaderas no tienen ni remite ni señas, los cuerpos se rinden ante la física más facilona y las historias (antes interesantes, divertidas o sorprendentes) son cosa sabida y estéril. Los años señalan el camino del refugio. El mundo es un conjunto inexplicable en el que todo cabe excepto en lo que te has convertido. Todo es ajeno.
Somos muchos los conversos. La filosofía se hace propia, secreta. El aspecto se modifica con rapidez para ser sencillo. Las formas son casi deliciosas. Amebas. Amebas encantadoras que agarran la ley del mínimo esfuerzo como religión. Todo se reduce a un leve levantamiento de ceja ante lo que se hace inexplicable, a una sonrisa sincera (el otro no sabe que triste) y un sí a todo que luego ya haré yo lo que me dé la gana.
Las amebas encantadoras nos caracterizamos por mantener una discreta distancia. Ya hemos recibido lo nuestro y son los demás los que deben empezar a catar estacazos, traiciones. El cuerpo a cuerpo lo dejamos para ocasiones especiales, casi siempre con nosotros mismos. Pensamos a solas, amamos a solas, casi siempre de nosotros mismos, a nosotros mismos. Creemos a solas, siempre en nosotros mismos.
Somos ejército. Inofensivo. El ímpetu se quedó en alguna cuneta con la sien agujereada. Como casi todo. Nunca faltan voluntarios para pegar un tiro por la espalda a lo que pudiste ser.
Somos encantadores. Somos amebas. Somos lo que no pudimos.



nov 12 2011

Las cosas del revés (III)

– El mundo se está destruyendo. Deberíamos hacer algo. Esto es muy triste. Estamos demostrando ser unos mierdas.
– Estamos muertos.
– ¿Vamos a dejar que esta crisis nos destroce? ¿Nadie es capaz de hacer algo por poco que sea?
– Ya estamos destrozados. No somos capaces de pensar. ¿Puedes nombrarme a un solo filósofo del siglo XXI?
– Esto no se resuelve con ideas. Tal vez sea el momento de lanzarnos a la calle.
– ¿Y qué piensas gritar? ¿Que no tienes dinero? ¿Que los políticos son unos estafadores? ¿Que los bancos son el gran mal de nuestro mundo? ¿Cosas sobre la pobreza? ¿La solución es ocupar edificios vacíos? ¿Es eso todo lo que se te ocurre? Habéis convertido, entre todos, las manifestaciones en telediarios. Parece que andáis jugando al Monopoly. Y yo, de eso, sí que paso.