jun 16 2011

Cómo dejar de ser un topicazo

La realidad es un enorme tópico. Pero, sin embargo, reconocemos parte de ella como zona sobada. Cuando decimos que esto o aquello es un topicazo lo que decimos realmente es que esa zona de la realidad se ha convertido en algo gastado e incomodo, vacío. Lo que fue quedó atrás. El universo es grande y volver sobre lo mismo, una y otra vez, nos aburre.
Que los ricos son unos mamones con los que no lo son puede ser real y verdadero. Pero nos importa un huevo. Lo que queremos conocer es lo que siente un tipo millonario en el momento de morir, cuando se caga en los pantalones siendo un anciano o cuando una jovencita se casa con él para sacarle la pasta sin compasión. Esta menos explorado, pero sigue siendo un tópico.
Todo es un tópico. Usted y yo, también. Sólo el día que nos lleven con los pies por delante dejaremos de serlo. Dejaremos de ser parte de la realidad. Dejaremos de ser. Así que el que no quiera serlo o escucharlos ya sabe lo que tiene que hacer.


ago 22 2010

Sin vivir

El miedo es libre. El odio también lo es.
Si se unen en la conciencia te convierten en esclavo. Dejas de pensar en lo amable de la vida intentando que tu rival se convierta en la justificación que hará de lo tuyo algo rentable. Los errores propios los festejas con las debilidades de otros. Es así de mezquina la cosa. Pero, a la larga, el que pasa miedo eres tú, el que odia eres tú. Y de tanto justificar desapareces.
Desplazar los problemas no los hace menores ni propiedad del que no los tiene. Odias más cuanto más arrimas los tuyos a aquel que sigue sonriendo sin que le veas (sabe que te queda poco, que el miedo destroza) porque temes lo que te hace vulnerable. Mueres cada día con el terror a cuestas, el terror a ser descubierto en tu mezquindad, en tu bajeza.
La culpa siempre fue de otro. De eso te quieres convencer mientras borras con prisa el pasado que crees desaparecido para el resto (¡qué infeliz!). Y no quieres mirar para no pensar que el temor es cosa personal. Una actitud tan patética que consigue hacerte tambalear cuando sabes que, aunque pintaste a los demás con trazo imbécil, los dibujos terminaron siendo más listos que tú.
La culpa también la tienes en propiedad. Un residente incómodo. No vives porque la mala conciencia acosa desde arriba, ataca por los costados, siega debajo de tu peso. Y morirás con los ojos cansados porque dejaste pendiente la vida entera a cambio de querer destrozar la ajena. Pobre idiota. Libre en tu odio, en tu miedo. Fuerte como la mala hierba. Pero esclavo de un azar que termina cazando su presa. Siempre. No falla.