jun 12 2011

Nombres (28)


Blanca

Sujeta una fotografía. Con tres dedos. El pulgar sobre la imagen. Mira intentando recordar.
Las luces rojas de los vehículos se alargan dibujando líneas irregulares. En el lado contrario son blancas. Quien hiciera la fotografía quiso agarrar el movimiento. Un instante no es más que eso. Movimiento en un trozo de papel, de memoria o de futuro deseado.
Intenta recordar porque eso es lo que quiere ser ella. La imagen de alguien que pasa y deja la estela tatuada en el iris ajeno. Una línea irregular que se reconoce en el azul de los ojos, de la sonrisa.
Toma papel de la mesa. Un bolígrafo. Detiene el movimiento antes de tomar la decisión. Escribe. Da la vuelta al papel y lo deja con cuidado. En el lugar exacto.
Cuando regrese el muchacho encontrará una nota. Seremos o luces rojas o luces blancas los dos. Te dejo elegir el color.

(Blanca tiene 17 años. Los mismos que el muchacho. Blanca mide 1,74. Casi lo mismo que el muchacho. Y desde hace algún tiempo ya saben el color que van dejando allá por donde pasan. Por el centro de la imagen).


jul 26 2010

Nombres (27)

Susana.

Se sienta por primera vez en toda la mañana. Fregar, las camas, pensar en la comida, prepararla y esperar. El universo entero encerrado en esas pocas cosas. Esperar. Todo se traduce en trabajo, en las manos ásperas, en un esfuerzo que nadie reconoce. Eso piensa. Y, entonces, mira el retrato que colocó hace ya mucho tiempo sobre el aparador que nunca quiso tener. Sonríen sin pedir nada a cambio, miran al frente porque no hay otro lugar posible en el que fijarse.

Nada a cambio.

Se levanta, agarra el marco, lo abre y saca la fotografía.

Nada a cambio.

Y es cuando recuerda lo que fue una vez. Nada entraba en el trueque porque era un enorme regalo. De eso se trataba, de no esperar nada a cambio, sólo de recibir; de no dar nada esperando un regreso. Así que promete volver allí, al lugar en el que no hay otro sitio donde mirar. Es el único camino inventado.


jul 8 2010

Nombres (26)

Elena.

Retoca los contornos del rostro con un pincel recién estrenado.

Lo llamaré Autorretrato, sólo eso, nada de adornos estúpidos, murmura mientras mueve el pincel de arriba abajo, despacio. Perfección prestada, así podría llamarse también. Sigue murmurando.

Deja la paleta sobre la mesa repleta de tubos y papeles. Deja el pincel. Se separa dos pasos y mira. Pasan los minutos. Completamente quieta. Mirando. La luz del sol que cubría la pared se ha convertido en una línea delgada tocando el techo.

Se sienta. Saca un cuaderno del bolsillo de la bata. Anota. Él hubiera sido honesto. Esa nariz no es, la piel es tersa cuando debería estar arrugada, nunca he sido capaz de sonreir de verdad. Soy mentirosa. Vieja, miope y mentirosa. Hace años que él lo sabe, lo ve, y un hombre no puede amar a una mujer así.

Sale del estudio. Baja las escaleras. Cae. Un golpe brutal. La sangre se extiende alrededor. El rostro parece dibujarse sobre un tapete granate.

El hombre entra despacio. Acaba de terminar la ceremonia. Se ha ido antes de que ajustasen la lápida. Se queda en el centro del estudio. Mira el lienzo que hay sobre el caballete. Como si alguien escuchara afirma que parece una fotografía. Se acerca estirando el brazo aunque no llega a tocar. La boca entreabierta. Los párpados a medio caer.

© De la imagen: Ana Laura Blanco


jun 20 2010

Nombres (25)


Pepo.

Observa desde la ventana sin vidrios. Ahora, todo es gris. Sólo alguna mancha anaranjada escapa de las hogueras. Gira sobre sí mismo y busca en el suelo moviendo con el pie los objetos inservibles. Todo parece un amasijo estúpido. Va eligiendo con cuidado. Cuando cree que tiene todo lo necesario se sienta en un rincón. Va uniendo las partes de algo que ya tiene dibujado en el pensamiento. Sabe que no será lo mismo porque todo es extraño, desconocido, ni siquiera las formas de antes se pueden ver. Pero sabe, también, que si hay un camino para comenzar de nuevo es ese. No hay otro posible.

Mira el objeto terminado enarcando las cejas. Sonríe levemente. Comienza a probar. Y, cuando consigue sonidos parecidos a los que un día fueron, lo ordena todo pensándolo. No es perfecto aunque es lo más parecido a la música que recuerda.

Un hombre descalzo que busca algo con lo que proteger los pies, escucha. Se sienta y cierra los ojos. Decide esperar hasta el final.


jun 19 2010

Nombres (24)


Guzmán
Corre aunque, a veces, se para apoyando un solo pie. Mira con rapidez alrededor y continúa. Cuando llega a mi lado le pregunto.
- Trato de no pisar las flores.
- Hay millones. Es casi imposible.
- También hay millones de sitios en los que no crecen.
Vuelve a correr. Disfrutando. Y, de vez en cuando, me mira sonriendo. Un gesto que prensa todo lo demás.

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Este nombre merece un par de vídeos.

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