mar 7 2010

Imbéciles

He tenido la fortuna de conocer gente realmente imbécil a lo largo de mi vida. Fortuna, sí. Saber exactamente lo que no debe hacerse bajo ningún concepto es una ventaja muy importante. Los imbéciles (al menos con los que he topado) suelen ser gentuza. Su mediocridad, su inseguridad, todas sus miserias, las vuelcan sobre los demás intentando que no se vean con claridad todos sus defectos. Hacen infeliz a mucha gente sin lograr sentirse bien con ellos mismos. Son imbéciles y estúpidos. Me los he encontrado en muchos lugares y con diferentes apariencias (de escritor, de cura, de padre e hijo, de empresario, de currante amargado o de adolescente con dinero). Los hay por todas partes. Y son muy peligrosos porque, además de arrasar lo bueno que encuentran en su camino, creen tener razón arropándose con su propia imbecilidad. No negaré que alguno desarrolla cierta astucia al rodearse de algunos mucho peores que él mismo como forma de supervivencia. Ahora bien, antes o después terminan donde corresponde. Suelen ser cobardes y eso se paga caro.
Esta gentuza intenta hacer picadillo a todo aquel que destaca por su brillantez. Lanzan contra ellos a un ejército de pusilánimes que jamás soñaron con ostentar cierto poder e incapaces de ver que lo que realmente ocurre es que son utilizados como perros de presa de otros menos idiotas que ellos mismos. Por ejemplo, ese compañero que no sabe hacer la o con un canuto y al que nombraron jefe de no sé qué, ese hijo de un jefe que nunca se irá a casa jubilado sin el temor de ver a su hijo hundiendo la empresa o siendo el hazmereír. Gentuza envueltos por gentuza. Todos quieren parecer menos imbéciles de lo que son. Son imbéciles, estúpidos y peligrosos.
Crecen en número, ocupan lugares de cierta importancia en empresas y partidos políticos, aparecen en la televisión, parecen importantes. Nombran a otros imbéciles. Y el resto a currar. Porque son imbéciles, estúpidos, peligrosos y muy, muy vagos.
Pero ¿Cómo es posible esto? ¿Qué está pasando para que el mundo esté en manos de estos personajes? Es mucho más sencillo de lo que puede parecer. La gente dedica su tiempo a disfrutar de la vida, a cuidar de su familia, a pensar, a trabajar sabiendo que en eso no le va la vida. Mientras los imbéciles se dedican a intrigar, siembran cizaña, no ven a sus hijos a costa de amasar algo de poder y procuran ganar un dinero que no gastarían ni siendo normales. Más tarde se juntan y violà.
Pero tengo malas noticias para todos ellos. Se mueren igual que los demás, su dinero termina malgastado por sus hijos (esos a los que maleducaron) en puticlubs y casinos, todo lo que destruyeron se vuelve contra ellos. ¡Criaturitas! Hay que ver lo imbéciles que pueden llegar a ser.
Tenía ganas de dedicar un texto a todos aquellos que me han ayudado a prosperar en la vida, siendo tan generosos conmigo, al mostrarme cuál era el camino equivocado (me refiero a los idiotas y lo aclaro porque no terminarán de entender todo esto). Y qué mejor forma que describirles con todo mi cariño. Si alguna de las personas que ha leído esto se ha visto retratado que no lo dude, es uno de ellos. Sé que me leen. Son tontos hasta para eso y necesitan motivos para odiar (me). Para todos vosotros, majetes.