abr 25 2010

Soy un replicante (1)

Ya puedo afirmarlo sin miedo a equivocarme. Soy un Nexus 6. Algo especial, eso sí, pero un replicante al fin y al cabo. Supongo que recuerdan la película en la que Harrison Ford se dedicaba a eliminarlos. Se titulaba Blade Runner. Se sigue titulando, claro. Bueno, el caso es que los Nexus 6 eran creaciones de la ingeniería genética que imitaban casi a la perfección a las personas. Tanto que terminaban desarrollando capacidades propias del género humano. Finalmente, amaban, sufrían, odiaban y querían matar al que representara algún peligro para ellos. De hecho, si podían les mataban en el acto.
Reconozco que soy un Nexus 6 que va a menos. Es decir, amo, odio y sufro, cada día menos. Lo de querer matar a algunos lo llevo mejor. Me mantengo estable. Pero, vaya, no pasaría un casting para hacer de secundario. Me estoy quedando en nada.
A pesar de todo, conservo la capacidad de pensar. Y, como todo el que piensa (replicante o humano), termino haciéndome preguntas. Por ejemplo, ser un replicante en fase de regresión, lleva a formular preguntas como ¿por qué amo menos, odio menos o dejo de sufrir (cada vez más)? La sagacidad de un replicante es grande por lo que dar con la respuesta ha sido fácil. El mundo es un coñazo. Así de sencillo. No me apetece amar a cualquiera, odiar al primero que pasa por delante o sufrir por un quítame de aquí estas pajas. Casi nada merece la pena. Casi todo es estéril. Habrá quien piense que esto es cosa de amargado o tipo extraño. Pero no. Esto es cosa de replicante Nexus 6. A algunos les da por matar y a otros nos da por pasar.
Más preguntas. ¿Por qué soy yo un replicante si cuándo nací era una personita de carne y hueso? ¿Qué fue eso que me modificó en esencia? Oh, dioses del universo (ir de regreso genera en los replicantes una necesidad imperiosa de creer en todo tipo de dioses e invocarlos), oh, dioses del universo, ¿qué me pasa, qué terribles padecimientos me esperan?
Dado que los replicantes somos, además de sagaces, muy intuitivos, he dado con la respuesta en tiempo record. Visto y no visto. Y es que creer que el resto de personitas son eso, personitas, es un error. Porque, en realidad, todos son, somos (usted también, querido amigo) replicantes en potencia. Corran a decirlo, avisen al resto de la humanidad, lloren de alegría, griten mientras bailan y anuncian la verdad. El problema no es de cambios esenciales. El problema es que a todos, el mundo, nos parece un coñazo. Y el asunto de los terribles padecimientos se queda en anécdota si pensamos en que nos podíamos quedar siendo personas a secas. Ser un replicante mola. Sobre todo si vas a menos como yo.
Ahora sabemos, por fin, que ambos, usted y yo, somos Nexus 6. Y no vaya a decirme que no, que usted es una persona humana muy persona humana porque no cuela.
Encuadrados en los grandes descubrimientos que realizo al pensar, quedan asuntos como, por ejemplo, las razones por las que escribo, o por las que quisiera prejubilarme con cincuenta años, o estar inscrito en una red social pensando que es una estupidez absoluta. Son cuestiones que iré descubriendo en este blog. Pero será poco a poco, No quisiera que nadie se deprimiese o algo al saber estas cosas.
Les mantendré informados.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


abr 24 2010

Cosas viejas

Escribir es, al fin y al cabo, aprender a bailar con una consciencia torpona con las cosas de cada día. Y escribir es, con seguridad, una forma como otra cualquiera de bailar sonriendo. Tarde de sábado. Un buen momento para recordar cosas escritas no recuerdo cuándo ni porqué. El que quiera compartir puede hacerlo en estos enlaces.

© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

La Mañana del Revés