jun 8 2007

Descubrimientos

El agua topaba contra el vidrio. Un repiqueteo al son de la risa algo histérica de el joven Guzmán. Acababa de descubrir que el aspersor del jardín era inofensivo si lo observaba desde allí. Las gotas golpeaban con fuerza, casi agresivas. Creo recordar que escuchabamos Tea for Two.
La vista cansada me obligó a desenfocar la mirada. El jardín desapareciendo, el reflejo haciéndose nítido con la luz apagada de la noche llegando. Guzmán en el vidrio. La figura de Silvia, discreta, aparece entre la del niño y la mía. Las gotas uniéndose para poder resbalar rápidas hacia el suelo encharcado. El reflejo de Silvia. Algunas gotas, con terquedad, pasivas, dibujando sus lágrimas, las que siempre mantiene ocultas si se la mira de frente. Ella sonríe escuchando al niño que sigue pensando en la posibilidad de mojarse a pesar del refugio descubierto. Sonríe aunque las gotas siguen allí. Si una se mueve llega otra. Cualquier gesto se acompaña de gotas que los adornan.
El agua topaba contra el vidrio. Para dibujar otra realidad. La que queremos olvidar, la que queremos muerta y enterrada aun sabiendo que no es posible. Con el pasado nada se puede hacer.


jun 4 2006

Detalles

Escucho un disco de Stéphane Grappelli Quartet con Oscar Peterson al piano. Un lujo. Jazz que evoca la era New Orleans. Resonancias de Ragtime. El hombre moviéndose al ritmo de la música porque forma parte de su existencia. Una nota es una palabra que explica la vida porque eso, la vida, es música. Nada hay más auténtico.
Un gesto, una mirada, una nota improvisada. Detalles que pueden cambiar la vida de cualquiera.
La realidad evoluciona cuando acumulamos pequeñeces. Lo que se hace grande es la minucia convertida en saber, lo enano que se desarrolla si se convierte en un fogonazo para la conciencia.
Me gusta el abrigo que llevas puesto. Frase común, casi vacía. Quizás un gesto de cortesía o de envidia. Pero eso mismo dicho por alguien que mira los ojos de otra persona se convierte en una historia de amor. Esa mirada hace que el significado de lo dicho sea otro. Te mira, fijamente, acaricia el paño de la prenda, duda un instante antes de hablar, dice que le gusta el abrigo, pero tú sabes que te está diciendo que si le das una oportunidad te querrá para siempre.
Te quiero. Rotundo, sin fisuras. No cabe otro significado que el que hemos fabricado de forma convencional. Sin embargo, el que escucha eso teniendo enfrente a una persona con la mirada huidiza, que procura acabar lo antes posible la conversación, se siente engañada, tiene la certeza de no ser amada.
Las palabras tienen sentido si el gesto acompaña, si el escenario es el adecuado. De otro modo desaparecen sin dejar rastro por increíbles. Y arrastran al que las dice. Hasta el territorio en el que lo falso se tacha por inservible. Donde habita la muerte que llega estando vivos.
Por eso una nota convertida en palabra resuena en la mente, se mueve, se queda dentro de uno por siempre jamás. Es auténtica y nos convierte en seres creíbles. Creíbles para nosotros mismos.