abr 13 2011

Hombre rico, hombre pobre

Los ricos midieron mal sus fuerzas. Tuvieron un momento de debilidad en el que decidieron que el populacho podía estudiar para dar lustre a un mundo que se caía a trozos. Pensaron que, a pesar de todo, ellos tenían el poder en sus manos. El populacho estudió y aprendió a robar con el mismo desparpajo que ellos. Y, ahora, los ricachones han decidido destruir todo, montar el negocio con otra estructura para que nadie meta mano en sus cosas. Es lo que llamamos crisis. Por eso tantos nuevos ricos se han quedado en nada.
Ah, y han dado la orden en las universidades de subir las tasas todo lo que se pueda para que aquí no estudie ni dios. Porque quieren seguir siendo ricos y que el populacho sea eso, el populacho.


jun 28 2010

Desazón

Se sienta. Apoya el codo en el muslo y acaricia el flequillo. Mantiene la cabeza inclinada, mira al suelo. Siente que una mano entra por la boca y agarra las entrañas. No duele, pero respira con dificultad. Otra vez lo mismo. Cada día. Intenta respirar despacio. La mano está dentro. Molesta.
Espera algo que siempre está por llegar. Distinto, lo que convierta el paso en algo nuevo. Uno más no suma. Sólo deja las cosas como están.
Imagina cómo será la nueva construcción. Esto aquí, esto otro como contrapunto, una idea que nunca nadie enseñó. Dibuja con cuidado cerrando los ojos y, cuando tiene todo en su lugar, intuye que verán un conjunto absurdo. Grotesco.
Levanta la cabeza. La mano que remueve sin dar tregua. Se deja caer de lado. Pide a quien tenga que hacer caso poder dormir. Y cree que miles le miran condenándole a construir cosas distintas porque necesitan un poco de igual cada día.