sep 7 2011

¿Qué pasa con el 15M?

Escuchamos en las tertulias de la radio, en los programas de televisión o leemos en prensa que el movimiento 15M se queda en nada porque nunca estuvo claro lo que pidieron, todo fue utópico; porque ya son unos pocos muchachos que visten ropa vieja y lucen extraños peinados los que dedican sus esfuerzos a enfrentarse con la policía y ha resultado que ellos tampoco representan a esa masa social que se movilizó con fuerza; que no han sabido organizarse de ninguna forma que diera soporte a un proyecto; en definitiva, que han fracasado. Leemos, escuchamos y repetimos como cacatúas en la barra del bar, en la oficina o en casa. Cargados de razón
¿Es esto verdad? ¿Ha quedado reducido el movimiento a eso? Si es cierto ¿han sido los propios indignados los que han fracasado?
No. De ninguna de las maneras. Aquí lo que ha pasado es que, poco a poco, les han abandonado a su suerte. Son muy pocos los que conocen las reivindicaciones que se han formulado en las asambleas. Para saber lo que se decía allí había que estar. Y creo yo que miles de personas acudieron a la Puerta del Sol, por ejemplo, para retratarse y poder colgar la foto en su perfil de la red social correspondiente presumiendo de una indignación cicatera y mentirosa. Cuando ha llegado la hora de la verdad, cuando había que manifestarse sabiendo que iban a llover porrazos, todos esos se han quedado en casita viendo por televisión a un grupo de muchachos que habían convertido el 15M en otra cosa que ya no les interesaba. Ni les interesa ahora ni nunca les llamó la atención por nada que no tuviera que ver con la pandereta revolucionaria e indignada. Esos muchachos, los que siguen al pie del cañón, efectivamente tienen un aspecto concreto. Corresponde a los que no tienen nada que perder, a los que de verdad quieren cambiar las cosas. ¿Saben por qué faltan muchos miles de personas que antes estaban? Porque no querían cambiar nada que les afectase directamente. En realidad, vivimos tan bien que jugamos a los cambios, pero de mentira. ¿No será que se quiso lavar la conciencia colectiva e individual y la gran masa se conformó con el prelavado? Vamos a llamar las cosas por su nombre. Estamos donde queremos estar. Nos sentimos cómodos teniendo lo que tenemos porque es mucho. Lo demás son monsergas que dan ganas de vomitar por ser un insulto a la inteligencia. Los pocos que siguen defendiendo con uñas y dientes todo esto tan prometedor, que ahora resulta que nadie se cree, son los que siguen pensando y los que continúan organizando el movimiento con lo que les queda. Los demás podrán decir que se hicieron una foto muy bonita, pero nada más. Y, desde luego, no deberían atreverse a criticar algo que abandonaron por miedo o desidia. Lo demás son excusas. Como de costumbre están ganando la batalla los medios de comunicación que han reducido las informaciones a eso, a porrazos, pelos improbables, abusos policiales y poco más. Batallar con el poder siempre fue jodido.
Abandonados. Así es como están los que fueron aclamados por ser la esperanza de nuestro futuro. Eso es lo que pasa. Un asco.