jun 29 2011

Despedida

Abre la puerta. Le observa con detenimiento antes de invitarle a entrar. Le ha parecido ver un brillo familiar en los ojos, el labio inferior ligeramente descolgado. Antes de escucharle decir la primera frase sabe que se le trabará la lengua a pesar de los esfuerzos, que girará la cabeza al hablar.
– Sólo quería decirte que lo siento. Y que estoy tratando de cambiar. Ten paciencia. Sabes que te sigo queriendo.
– No era necesario que vinieras a decirme eso.
– ¿Volverá todo a ser lo mismo?
Ella sonríe y cierra los ojos un par de veces con lentitud. Le besa en la mejilla y le dice que mañana será otro día, que está muy fatigada.
Al cerrar la puerta sabe que por mucho que intente descansar, las piernas le seguirán pesando toneladas. Escucha como abre la puerta del ascensor. No puede contener una arcada.