Temer el futuro es perder la libertad

A Clara, por recordarme algunas cosas.

Vivimos aterrorizados por lo que pueda pasar. Y esa es la gran ventaja que tienen sobre nosotros los que generan el miedo, los que nos dicen que el mundo puede explotar si no hacemos lo que ellos han planeado.
Antes amenazaban con un infierno eterno los que manejaban el asunto, ahora con un mundo espantoso en el que no podremos vivir con dignidad; imponen el terror del hambre futura, de la falta de recursos para nuestros hijos. Ha cambiado el castigo, pero no la estrategia. Antes te quemaban vivo, ahora te hacen caminar con la cabeza baja porque no tienes un millón de euros en el banco y dependes de ellos, te obligan a no pensar con mecanismos de comunicación extraordinarios. Antes prometían la salvación eterna (en el más allá), ahora prometen dejarte caminar a su ritmo en el más acá. Antes te prometían un futuro celestial a cambio de vivir hecho un asco rindiendo pleitesía a unos pocos, ahora te prometen un futuro terrenal apañadito a cambio de rendir honores a una banda de capullos (estos abundan y parecen una plaga). Siempre jugaron con el miedo del presente. Siempre hablaron de un futuro incierto. Si algo teme el ser humano es no poder saber, estar sujeto al azar o al capricho de alguien dispuesto a destrozarte la vida. Pero es curioso que ellos tampoco saben nada de ese futuro. Creen que pueden modelarlo a su gusto y eso les hace fuertes. Sin embargo, es la gran mentira de la que viven y con la que no nos dejan mover un dedo. El futuro es tan ilusorio para ellos como para nosotros. Si moviéramos un dedo (sólo uno, el de las ideas) estaban listos. Ese es el secreto. Dejar al personal sin ideas a base de televisión, de eventos deportivos que nos embelesan, a base de democracia (este es el sinónimo de libertad, el que ellos imponen cuando la libertad es una cosa bien distinta; es mucho más que poder votar porque votar debería ser el resultado de una libertad que no existe). Pero el futuro nadie sabe cómo será. Esa es su gran ventaja y debería ser nuestra gran apuesta. Sin miedo sí hay futuro. Sin miedo sí habrá democracia verdadera para que podamos votar con libertad absoluta. No miremos al futuro porque allí no hay nada. Ni en el más allá ni el en más acá. Aunque unos tipos perversos lo dibujen cada día con trazo tosco y lleno de pánico. Mientras sigamos agachando la cabeza estamos perdidos. Miremos alrededor, reflexionemos y hagamos lo que creamos que es justo. Que sean ellos los que tengan que pensar en su propio futuro y palidezcan viendo sus fortunas reducidas a la mínima expresión. Los que no tenemos un yate no tememos perderlo. Los que no tenemos el futuro dibujado no lo podemos temer. Si creemos lo que nos dicen estamos perdidos. Digamos nosotros. Nada de miedo. Indiquemos el camino a los jóvenes. Ya que no hemos sido capaces de transitarlo nosotros mostremos a otros cómo pueden hacerlo. Nada de futuro y nada de miedos. Es la única solución. Que el mundo sea de los que usen la cabeza para crecer como seres humanos.


3 Respuestas en “Temer el futuro es perder la libertad”

  • Javier Valls Borja ha escrito:

    Es indudable que, queramos o no, estamos sometidos, pero la solución a todo esto, a medio y largo plazo, solo puede pasar por la educación, no hay otra salida. El hándicap es que ellos seguirán educando a sus hijos en el continuismo de esto que les va tan bien (y llevan ventaja).

  • admin ha escrito:

    Claro que la solución pasa por la educación. Por eso las tasas universitarias son escandalosas en algunos países. Eso de estudiar cualquiera se acabará pronto. Ya se están encargando de ellas.
    Y, en casa, todos tendemos a educar en el continuismo. Todos.

  • Clara ha escrito:

    A veces tengo la sensación de vivir instalada en un futuro que nunca llega, dejando atrás un presente que tiene un valor único. Es el momento que mejor podemos aprovechar, el que existe. Debemos ser valientes para vivirlo con total plenitud. Mirándolo de frente ¡sin miedo! Intentando superar las inseguridades, tomar decisiones y ser conscientes del privilegio de luchar cada día, por las ideas que circulan en nuestras mentes.

    Puede que teniendo presente quiénes somos y qué queremos (blindándonos al machaque continuo de una vida estándar al que nos sometemos constantemente) podamos crear nuestra propia historia. Con tachones y aciertos, pero será nuestra historia.

    ¡Gracias por el empujón, Gabriel! Por inspirarnos a decidir en cada momento, por insuflarnos energía para escuchar nuestro interior. Sin miedo.