Teología por teléfono

– Buenas tardes, quisiera hablar con G. Soy un antiguo amigo.
– Espere un momento.
Me dice que no tiene amigos. Ni los tiene ahora, ni los tuvo antes. Lo siento.
– Bueno, pues dígale que no me conoce de nada, pero que necesito hablar con él. Es una cuestión de vida o muerte.
– Espere un momento.
Me dice que él no puede hacer nada.
– Sólo quiero hacerle una pregunta. Dígale que será poca cosa.
– Buenas tardes. Soy G.
– ¿Crees en Dios?
– Creo que existe con total seguridad. Lo que no sé es si existe o no. Pero, oiga, si la cosa es tan grave empiece por creer en usted. Lo otro puede esperar. Y deje de dar el coñazo a los mortales.
– Es que él no me contesta.
– Es que es muy suyo. Bueno, adiós. Tengo cosas que hacer.
– Estás endiosado G.


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