Todo está en la mochila

El pasado es el recipiente en el que vamos acumulando lo que somos. Cualquier respuesta la encontramos allí. Cómo hemos llegado a ser de este modo, por qué no tenemos aquello, la explicación a nuestros fracasos, el aplauso propio al éxito que nos mantiene a flote, todo. Conviene no perder de vista que es así. Tendemos a olvidar lo que nos interesa. Gran error. Aquello por lo que nos sentimos mal es lo que nos llevó a ser felices. Cada etapa, cada detalle, es el negativo de nuestra existencia.
Recuerdo que, siendo un chaval, viaje a Toledo para pasar parte del verano con mi abuela. Las diferencias con los chicos de allí eran grandes. Por ejemplo, nadie aspiraba a estudiar. A mí me gustaba y soñaba con la posibilidad de poder contar algún día estas historias o de escribir novelas. Todo me resultaba extraño. Y recuerdo, también, que aquel verano lo pasé en casa. Charlaba con mi abuela, con sus vecinas (la casa formaba parte de un viejo patio de vecinos que salían cuando caía el sol, se sentaban en una silla y charlaban entre ellos). Supongo que hice aquello porque no entendía bien lo que hacían otros niños o por pura arrogancia. Ese año dejé de ser Gabriel para convertirme en el madrileño. Era algo así como decirme que era un idiota que se creía más que el resto por el hecho de estudiar y leer libros que eran un tostón. Y ese año fue el último que pasé el verano en Toledo. Eso me hizo sentir mal, creía que había dado la espalda a unos muchachos por algo estúpido. Realmente, me hacían feliz durante el tiempo que pasaba con ellos y jamás se cerraron como yo hice. Lo sigo pensando. Pero he llegado aquí porque llené el equipaje ese verano. Porque nunca se me ocurrió meter al fondo lo que no me gustaba.
Todos los errores cometidos, las cosas que hice bien, las injusticias, los gestos inservibles, dar la cara en el momento debido o no darla, todo es lo que soy. Disfrazado de un hoy que se afana por ser único. Un hoy que mientras escribo ya es pasado; ya está en la maleta; al que no pienso renunciar aunque deteste.


4 Respuestas en “Todo está en la mochila”

  • Edda ha escrito:

    El peso de esa maleta depende de cómo hayamos vivido. A algunos le pesa tanto que avanzan arrastrando los pies. Otros aún pueden caminar ligeros. Se me ocurre que la forma de caminar de las personas puede decir mucho sobre su felicidad.

  • ET ha escrito:

    La peor mochila que uno puede llevar es la de no saber comprender y perdonar a los demás. Nada hay más liberador que perdonar, para quien perdona, no tanto para quien es perdonado. Eso, y saber tener coraje para tomar decisiones, porque cada vez que elegimos, seleccionamos el contenido de nuestra mochila. Buena reflexión. Gracias! :-))

  • Torcuato ha escrito:

    El problema es que la people prefiere vengarse.

  • ET ha escrito:

    Así les va a algunos que solo arrastran enormes mochilas de mal rollo. Qué penita…y cuanta bilis por ahí…