Tú eliges

Proyectan una película sobre el techo de la habitación. Guardan silencio, apenas se mueven.
Qué poco me gustan estos dadaístas. Pero, ojalá no acabase nunca, piensa él.
Esto de las buenas amistades es lo peor que me ha podido pasar, piensa ella.
Acaba la película. Se incorporan y la comentan brevemente. Él tiene prisa, ya no llega.
– ¿Quieres venir mañana? Pero esta vez eliges tú. (“El último tango en París”, piensa mientras le da la cartera y el abrigo)
– No, no, me gusta mucho este tipo de cine (“El último tango en París”, esa sería perfecta, piensa agarrando el pomo de la puerta para salir).
Se despiden. Dos besos en las mejillas.
Él baja corriendo por las escaleras. Ella escucha el ruido de las pisadas apoyando la espalda en la puerta. Ya se ha ido. Se acerca a la nevera. Una cerveza. Suena el timbre de la puerta. Él, apoyando la mano izquierda en el marco de la puerta, doblando la cintura y respirando rápido.
– Joder, con las escaleritas, dice con la voz entrecortada. Oye, mejor una de Brando. Y si puede estar ambientada en París mucho mejor.
Vuelve a correr escaleras abajo. Y ella, con la cerveza en la mano, escucha las pisadas. Esta vez con la puerta abierta. Inmóvil.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


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