Una forma de vivir

La sospecha que se hace cierta trabaja en la conciencia como lo hace el viento en la roca. Montañas enteras se convirtieron en efigies. Hasta lo más duro puede tomar la forma del daño, hasta lo que parecía más eterno se deshace pasado un segundo. La sospecha que se hace cierta convierte el pasado en falso, mentiroso. Se desmorona el paso del tiempo. Lo que fue se instala en el hoy. El futuro desaparece de la imaginación que huye de sí misma asustada.
Es la duda lo que permite tener cierta esperanza en soportar lo que toca. Es la duda lo que dibuja con líneas toscas un mañana. Es no saber lo que permite echarse a dormir pudiendo pensar que todo pertenece a la fantasía de otros.
Porque la sospecha que se hace cierta asesina cualquier gesto que antes servía. Las palabras se diluyen. Con la verdad. Para que el miedo se instale siendo proyecto del odio.


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