Vaho

– Reconocerte fue fácil.
– Ah ¿sí?
– Lo definitivo siempre llega por el camino más inesperado. Por allí, por donde deberían llegar los desastres o lo oscuro, dice señalando un escaparate en el que se refleja ligeramente.
– Ya. Y ¿cómo se distingue una cosa de otra? Podría ser tan malo como lo demás aunque algo mejor maquillada.
– Sí, pero si fuera así el camino seguiría lleno hasta los topes. Y, mira, está vacío. No hay nada. Si quiero ver tengo que mirarte a ti.
Alguien ha abierto la puerta de la tienda dejando entrar el frío que empaña el cristal.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


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