Vanidad de vanidades, todo es vanidad

El ser humano se mueve impulsado por cuatro o cinco cosas. Y el resto se ordena alrededor de estas. Nos encantaría poder decir que esas cuatro o cinco cosas son el amor, el altruismo, la bondad, la humildad, la humanidad (la de cada uno) o la búsqueda de la belleza. Algo así. Y no. Nos pongamos como nos pongamos esto es pura cosmética que las personas utilizamos a diario para evitar sentirnos mezquinos o cicateros con los demás o estúpidos o mala gente (esto es sólo un pequeño ejemplo).
Suelo afirmar que el perdón no existe. Cuando alguien dice “nada, no pasa nada, borrón y cuenta nueva” comienza la venganza. Tarde o temprano se mostrará dura e inflexible. Nada se perdona si el daño ha sido grande. Nada. Y cuando afirmo esto la gente se echa las manos a la cabeza. Cómo puedes pensar así, Gabriel, es mentira, yo sé perdonar, el mundo es bello. Me dicen cosas así. Pero está por llegar el día que alguien me demuestre lo contrario.
Hoy me decían que en lo que escribo se percibe una buena carga de “soberbia cultural”. He de reconocer que no termino de entender bien qué significa eso aunque sin pensarlo contesto que sí. Sea lo que sea la respuesta es afirmativa descartando, por supuesto, cualquier connotación positiva que pueda adquirir el término. Doy por hecho que se referían a la “soberbia mala”. No me entusiasma reconocer algo como eso, pero es lo que hay. Porque todos nos movemos impulsados por cuatro o cinco cosas y cuanto antes lo asumamos mejor será. Y cuanto antes reconozcamos que los motores no tienen porque ser maravillosos mejor será.
Y dicho esto, confieso que una de las cosas que me hacen escribir es la vanidad. Ya se sabe: vanitas vanitatum omnia vanitas. Escribo entre otras cosas por eso. Y me visto con ropa así o asá por eso. Y compro un coche con unas características y no otras por la misma razón. Casi todo lo hago con la vanidad a cuestas. Bien tapadita para que no la vean. Eso sí. El mundo se rodea de vanidad. Y no pasa nada porque todos somos más iguales de lo que quisiéramos. No me canso de repetirlo.
El mundo es vanidad. Todos nos hemos convertido en reyes viejos y fatuos que no se dejan aconsejar y hemos decidido que el muchacho pobre y sabio no es rentable. Descanse en paz el pobre chico.


5 Respuestas en “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”

  • Poma ha escrito:

    Razón no te falta, Gabriel. Pero te lo creas o no, algunos intentamos que de vez en cuando actue la muchacha pobre, sabia… Está por ver.

  • G. ha escrito:

    Si intentarlo lo intentamos, pero nos sale fatal. Es una pena.

  • PEPO ha escrito:

    Muy cierto e incluso obvio. Es la envida, entre otras, la que habla de vanidad, se llevan fatal.

  • Ana María Lozano ha escrito:

    No deberías, lo que en psicología se llama “globalización”,globalizar.
    Todos no somos iguales, y … menos mal. Es mi opinión, cada uno que piense lo que quiera, así que “borro” la primera frase que escribí a modo de consejo. Pongamos “no se debe globalizar” según los psicólogos.
    Nos parecemos algo,claro,somos humanos.
    Todos podemos tener vanidad, pero unos más que otros. Se ve nada más tratar a la gente: unos humildes,otros subidos en el más alto escalón del orgullo. Unos no perdonan,otros sí. Y la venganza no entra en el vocbulario de los que perdonan,los que perdonan de verdad. Creo que cuentas tu experiencia vivida con gente que solo tú has tratado. Y te han tocado malos,malos vengativos y/o envidiosos.
    Si afirmas “Pero está por llegar el día que alguien me demuestre lo contrario.”, o el daño que has podido hacer es enorme y a gente dañina, vengativa,a gente enferma de envidia u otras enfermedades del alma,lógico que no te perdonen, ni a ti ni a nadie, no se perdonan ni a Sí mismos. Ahora bien, si es un daño de los de andar por casa… abre bien los ojos, mira a tu alrededor, y verás que sí, que no sólo te perdonan tus supuestos daños, sino que incluso te quieren. A todos nos pasa lo mismo. Todos hemos herido a alguien más de una vez. Unos jamás perdonan, tienes razón ahí, pero los hay que intentan ver lo bueno de la gente en lugar de lo mezquino. Y estos sí perdonan.
    Un problema sí que es serio: el no gustarse a sí mismo. Eso trae muchos sinsabores, los profesionales de la mente humana insisten una y otra vez: gustarse uno mismo, aceptarse (trabajárselo)… sin pasarse con el narcisismo, lógicamente, que además creo que es una tapadera para soportarse sabiéndose/nos (todos) muy mejorables.

  • David ha escrito:

    Honesto y valiente tú, Gabriel, si no hay estrategias ocultas en lo escrito.

    Certera tu reflexión, esto no es una verdad incómoda, es una verdad que nos hace o, caernos con todo el equipo, o evadirnos de ella.

    Saludos,