Vehículos y relato

El hombre enseña lo que puede de sí mismo. Y lo hace después de utilizar la cosmética. Esta es la única cosa que le deja con mejor aspecto. La cosmética del relato.
Todo es prescindible en la vida de una persona porque puede sustituirse por algo mejor, peor o que apaña la cosa para hacerla más llevadera. Todo puede cambiarse excepto el relato que hace cada uno de sí mismo intentando acercarse al sentido de estar vivo.
¿Dios es suficiente para explicar de qué va todo este lío? ¿Lo es el dinero? ¿La amistad por sí misma tiene algún valor para el individuo? Sólo el relato personal es el camino por el que se alcanza una explicación que (aunque imperfecta) ayuda a que continuemos adelante.
Esto lleva a pensar que el sentido de la vida es uno mismo. O, al menos, está en uno mismo. Ni Dios, ni el triunfo, ni arriesgar, ni los amigos. Ni siquiera los enemigos (que hacen mucha compañía). Nada de nada. Esos son los vehículos que nos llevan de un lado a otro; de senda en senda, buscando lo que tenemos dentro. Pero sólo son eso.
Hace algún tiempo que andaba pensando en todo esto. Los escritores tenemos rachas en las que, aun teniendo cosas que decir, dejamos de hacerlo para madurar las ideas. Por eso no lo he dicho antes. Aún me sigue pareciendo poca cosa. Y ha sido una de mis alumnas, Laura Cidón, la que a sus quince años se ha atrevido a entregarme un dibujo (el que aparece sobre estas líneas) y me ha dicho que ya era hora de volver a decir cosas, que con ese dibujo se inauguraba otra etapa creativa y, sobre todo, productiva. Los jóvenes son así. Descarados, valientes y deliciosamente insensatos.
Poder contar estas pequeñeces; sobre todo contárselas a sí mismo, es lo que hace al escritor. De nada sirve intentar explicar un mundo desde la ficción sin entender la realidad, pensarla y dejar que la literatura llene los huecos que amanecen al lado de uno. Unas veces la carroza es un hecho inesperado, otras la muerte cercana. Hoy le ha tocado el turno a Laura Cidón. Un magnífico vehículo con motor a propulsión. Gracias, querida.


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